Gerenta general de exportadora frutícola:

Carolina Dosal, un ejemplo de valentía, compromiso familiar y liderazgo femenino


Carolina Dosal era dueña de Edurne -una fábrica de artículos de cuero- cuando hace 15 años se vio en la posición de asumir el desafío de ser la Gerenta General de la empresa familiar Frutícola Dosal -exportadora que produce 75.000 bins de manzanas al año-. Como si eso fuera poco, en la actualidad también es miembro del Directorio de Fedefruta y Cónsul Honoraria de España en Curicó. En esta entrevista, Carolina nos cuenta cómo ha sido su experiencia de continuar el proyecto que su padre inició en los años ’70 y cuáles han sido sus mayores retos.

Por Magdalena Hojas H.
Marzo del año 2004 no fue un mes fácil para Carolina Dosal, ya que además de recibir la inesperada noticia de la muerte de su padre, tuvo que hacerse cargo de la gerencia de la empresa familiar Frutícola Dosal, lo que fue un desafío muy importante para su carrera. Ella es Técnico Agrícola de profesión y venía de un rubro muy diferente; tenía una fábrica de artículos de cuero. “Era un trabajo muy bonito, femenino y más relajado, en donde disponía de mucho más tiempo libre y menos presión”.

“Lola” -como le dicen sus más cercanos- de a poco se fue involucrando y encantando con el agro, estando más cerca de la naturaleza y en constante movimiento. Sin embargo, lo que siempre tuvo muy claro era que su mayor tarea sería honrar el trabajo que su padre y su tío habían comenzado en la década de los ’70, por lo que había una carga emocional adicional que la motivaba a hacer las cosas de la mejor forma posible.
Con una producción que se concentra por completo en la región del Maule, con campos en Tutuquén, Los Niches y Río Claro, toda la fruta de la exportadora se va hacia el extranjero, principalmente a Asia, Latinoamérica y Europa. Siendo una familia tradicionalmente manzanera, que produce 75.000 bins de manzanas en temporada y cada año va en aumento, los Dosal están siempre atentos a las nuevas variedades de esta fruta y su recambio. Todo agricultor sabe que renovar variedades requiere de una inversión importante, por lo que en esta empresa familiar cuentan con un plan anual para este propósito, el cual tratan de cumplir a cabalidad. Es así como con el tiempo han incursionado en nuevas variedades, algunas con éxito y otras no tanto, pero según Carolina, se mantienen en ese foco “porque hay que producir lo que quiere el consumidor y si te quedas atrás estás fuera del negocio. Las variedades de hoy no tienen nada que ver con las de hace 20 años”.

Desafíos agrícolas del siglo XXI

Siendo parte del Directorio de la Federación de Productores de Fruta de Chile (Fedefruta) desde el año 2018, Carolina reconoce que ha sido una experiencia de mucho aprendizaje y que, a pesar de ser un rubro liderado principalmente por hombres, la mirada femenina es un aporte importante en él. Siguiendo siempre esa línea de trabajo constante y aporte a la agricultura, es que en enero de este año Carolina recibió el premio Guacolda entregado por la Asociación de Exportadores de Fruta de Chile (Asoex), siendo destacada como empresaria del sector productivo.

Hacerse un lugar en el agro no fue el único desafío al que Carolina se enfrentó tras la muerte de su padre, hace ya 15 años. También ha tenido que lidiar con temas como los constantes cambios de modas y gustos del consumidor, por lo que adaptarse y aprender a leer con anticipación a los mercados se han vueltos puntos claves para todo productor de la industria agrícola “Es difícil, porque una vez que decidiste qué plantar, no es llegar y cambiar variedades o especies, porque te demoras al menos 3 o 4 años en producir, con costos muy elevados de plantaciones. Lamentablemente no tenemos mucho espacio para equivocarnos y los errores se pagan caros.”

Otro de los grandes desafíos que Carolina ve en la agricultura del mundo actual es encontrar la forma de producir más kilos por hectárea, mejorando a la vez la calidad y condición de la fruta. Todo esto, cuenta, debe ir de la mano de un proceso más eficiente y más barato, por lo que los avances tecnológicos de la última década, tanto a nivel de maquinarias de embalajes como sistemas de gestión y aplicaciones, han sido un gran aporte para la toma de decisiones en la producción agrícola. Sin embargo, todo se ve complicado cuando el principal recurso para la producción se ve en extinción: el agua. “El tema de la falta de agua ha sido bastante complicado, ya que el crecimiento y calidad de la fruta cambian totalmente cuando un huerto está regado satisfactoriamente. Para hacer frente a este tema, hemos llevado casi la totalidad de nuestros huertos a riego tecnificado, aunque todavía nos falta. También contamos con pozos profundos para paliar un poco el déficit, pero no regamos todo lo que quisiéramos en un año de sequía.”

Una empresa familiar


Esta activa y trabajadora curicana siempre ha estado dispuesta a aceptar los retos que la vida le ha presentado, es por eso que actualmente también tiene la responsabilidad de ser Cónsul Honoraria de España en Curicó. Entre otras cosas, Carolina debe promover la cultura española y mantener los excelentes lazos que dicho país ha tenido siempre con su ciudad. “Para mí, en mi calidad de hija de españoles es un honor poder representar a España y de esa forma honrar a mis padres y abuelos.”
Es así como, cuando decidió tomar las riendas del negocio familiar, Lola sabía que con el tiempo se enfrentaría a múltiples variables que podrían llevar al triunfo o fracaso de la empresa. Por ejemplo, el clima, tipo de cambio monetario y la mano de obra, siendo este último un tema muy importante en el agro y que en los últimos años se ha vuelto cada vez más difícil de llevar. Sin embargo, la Gerenta General de Frutícola Dosal cuenta que el trabajador agrícola en la zona del Maule es en general de buen nivel, conoce bien las faenas y se ha ido especializando cada día más en las diferentes labores como poda, raleo y cosecha, porque entiende lo importante que es su trabajo para alcanzar los estándares de calidad exigidos para la exportación. No obstante, agrega que todavía hay mucho por avanzar; que las tareas sean más livianas y lograr plantaciones de mayor densidad y menor estatura de los árboles para usar menos escaleras, entre otros. “Considero además que hay una deuda de los agricultores con las comunidades en donde desarrollan su actividad. En la medida de lo posible, debemos ayudar en el desarrollo rural para que la gente quiera seguir viviendo en el campo y no haya tanta migración a la ciudad. Creo que finalmente eso le hace bien a Chile, la gente del campo es gente buena y los niños se educan en ambientes más sanos y protegidos. Nosotros tenemos un excelente equipo de trabajo, gente muy buena y comprometida con la empresa y con mucha pasión por lo que hacen y eso inevitablemente debe llevar a buenos resultados.”

Gracias a ese compromiso demostrado por sus trabajadores, y también gracias al apoyo de clientes y proveedores, en Frutícola Dosal han podido crecer y superar las distintas dificultades que han tenido que enfrentar a lo largo del tiempo. Por ejemplo, el año 2013 sufrieron un gran incendio que afectó el packing que había sido construido hacía solo 6 años. Carolina cuenta que el incendio fue un golpe sumamente duro. “Fue un día domingo, no había gente trabajando, entonces la reacción para comenzar a apagar el fuego fue mucho más lenta. Se quemó completamente y fue todo muy rápido, pero fue un buen ejercicio de templanza y coraje, reconstruimos en 6 meses con una ayuda enorme de nuestros proveedores, clientes y nuestros colaboradores trabajaron durísimo para alcanzar el objetivo. Demostraron toda su entrega y compromiso con la empresa. Nunca dejaré de estar agradecida, fue tremendo el incendio y tremenda la calidad humana y solidaridad que demostró la gente para con nosotros.”

Carolina no es la única de su familia que trabaja en Frutícola Dosal; Miguel, su hermano, se desempeña en la parte agrícola, y María Alicia, su hermana, en Adquisiciones. Además, tienen la suerte de contar con una Ingeniero Agrónoma que forma parte de la tercera generación y que está liderando un proyecto nuevo de agricultura orgánica. Reconoce que están muy contentos con su presencia y esperan que de a poco, y en la medida que terminen sus estudios, los que quieran se pueden incorporar a la empresa, porque “tiene muchas cosas positivas trabajar en familia.”