CNA Chile


¡Prepárate para esta temporada!


Uno de los aspectos mas significativos para lograr cosechas con las cantidades esperadas y productos de buena calidad es conocer las condiciones actuales del suelo con el que estaremos trabajando. Saber la disponibilidad de los nutrientes y un estimado de como responderán estos a la fertilización, se convierte en herramienta clave para medir la eficiencia de nuestros cultivos y tomar mejores decisiones al momento de comprar los insumos para la fertilización o correcciones.
Los análisis de suelo funcionan como evaluación o “radiografía” previa a los trabajos productivos que realizaremos. las condiciones óptimas permiten que los granos, frutos, tubérculos y praderas aumenten su calidad, peso y apariencia.

La inversión para realizar un correcto estudio de suelo es de aproximadamente 35 mil pesos, costo que es relativamente bajo si consideramos que nos brindará una visión general de las fortalezas y debilidades que tienen nuestros suelos. Las muestras se deben tomar cada 15 a 20 hectáreas, estamos hablando de un valor promedio de 2 a 3 mil pesos por hectárea, costo relativamente bajo para lo que significa tener claridad en lo que debemos corregir o aportar a nuestros suelos.

También es importante conocer el estado del suelo respecto a su porosidad, capacidad de aireación, textura, infiltración, porcentaje de materia orgánica, si acaso se le incorpora rastrojos, guanos u otra fuente de materia orgánica. Las plantas aparte de nutrientes minerales, necesitan asimilar Hidrógeno, Carbono y Oxígeno para la formación de energía durante la fotosíntesis, crecimiento y desarrollo.
 
¿Cómo realizar una fertilización eficiente y equilibrada de principio a fin?
 
 
 
Cuando hablamos de fertilizar grandes extensiones de terreno, debemos tener en cuenta también ciertas precauciones técnicas que te ayuden a obtener resultados tangibles en el corto y mediano plazo. Al adquirir producto en Maxisacos de 500 Kg, el largo correcto de las agarraderas determinará la manipulación por maquinaria del saco, haciendo más fácil la descarga del producto contenido en la maquina sembradora o “trompo” cuando estas agarraderas son más cortas, aprovechando mas el producto al evitar las pérdidas.

En términos de distribución física y absorción del producto por parte del suelo, se debe considerar la granulometría como factor principal para que los gránulos queden repartidos de forma homogénea en el terreno. El “trompo” o maquina sembradora, realiza una aspersión con igual potencia para todos los gránulos, por lo que si unos son mas pequeños que otros, existe mayor probabilidad de que queden cerca a la máquina, sin éxito en la aspersión. Una granulometría optima arrojará gránulos de un tamaño entre 3,35mm y 4,75mm de diámetro cada uno.

Se recomienda realizar fertilizaciones de fósforo y potasio en otoño, por lo que estos nutrientes se mueven poco en el suelo luego de aplicados, disminuyendo la perdida de nutrientes en caso de lluvias, y la aplicación de nitrógeno y azufre para inicios de primavera, donde las precipitaciones son más escasas. Estas indicaciones son generales para cada estación, sin embargo, debemos tomar en cuenta también las condiciones climáticas al momento de hacer la fertilización. Corremos el riesgo de perder nutrientes si las condiciones no son las apropiadas, lo que puede resultar en problemas al medio ambiente.

Finalmente el uso de mezclas de fertilizantes adquiridas a un notable bajo precio va de la mano con la utilización de rellenos o “fillers” que complementan las cantidades de cada componte de la mezcla para que se cumpla el requerimiento por ley, pero hace menos eficiente la disponibilidad y reacción de los nutrientes en el suelo para que sean absorbidos por las raíces, ya que cuando se rellena con cal, yeso o kieserita, la solubilidad de estos componentes y su posterior utilización para ser absorbidos por la raíz no es la más rápida, e influye directamente en ser menos eficiente en la entrega de los nutrientes que se requieren por parte del cultivo.
 
Finalmente, recomendamos revisar el contenido de aquellas mezclas adquiridas a un notable bajo precio, pues esto esta estrictamente relacionado con la utilización de rellenos que complementan las cantidades por saco de una mezcla, pero hace que la disponibilidad de los nutrientes sea menos eficiente, por lo que estos no serán absorbidos por las raíces. Aquel ahorro se ve reflejado en un costo mayor de aplicación por extensión de terreno, versus una mezcla formulada para las necesidades del cultivo.