El agua, o la falta de ésta, siempre ha sido uno de los temas de mayor relevancia para el mundo agrícola. Sin embargo, a pesar de que hace años se viene advirtiendo que el déficit hídrico, sumado a los efectos del cambio climático y el mayor consumo, algún día serían una combinación que resultaría en un gran déficit hídrico. Ahora todos están viendo cómo van enfrentar esta temporada que está por comenzar sin el vital elemento: el agua.

La denominación de “zona de emergencia agrícola” por escasez hídrica, ya ha sido declarada en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O´Higgins y por último, el pasado 2 de septiembre también se incluyó en la lista a la región de El Maule. Pero más allá de los recursos que inyectará el gobierno en dichos lugares, quisimos saber qué están haciendo los agricultores para enfrentar esta temporada, que empieza con un escenario adverso.

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La grave crisis hídrica que enfrenta el país se ve claramente en un informe del World Resources Institute, el cual advierte que Chile se ubica entre los 25 países del mundo que sufrirá mayor estrés hídrico para el año 2040. Con el el 76% de la superficie de Chile hoy afectada por sequía, desertificación o suelo degradado y una “huella hídrica” diaria de 3.200 litros de agua por cada chileno, el estudio internacional muestra que la situación de Chile es tan compleja que se asemejará a la emergencia que enfrentarán países africanos como Namibia o Botsuna.

Si agregado a todas las cifras mencionadas hasta ahora, se considera el pronóstico del Ingeniero Agrónomo y Dr. en Bioclimatología, Fernando Santibáñez, la preocupación se incrementa aún más. “Se ve un septiembre bastante escuálido en precipitación. Las lluvias continuarán desplazadas hacia el extremo austral. La primavera se caracterizará por ciclos de altas temperaturas periódicas, lo que podría adelantar las primeras fases del desarrollo de los árboles.”

El agro: el gran afectado por la sequía

“Los resultados del Balance Hídrico en las macro zonas norte y central, nos entregan datos concretos que demuestran y cuantifican la disminución de la disponibilidad hídrica en gran parte del país como consecuencia del cambio climático, que ha provocado que la sequía sea estructural en Chile y una situación más permanente que transitoria”, señaló el director de la DGA, Oscar Cristi, a Qué Pasa.

El día 2 de septiembre, el Ministro de Agricultura, Antonio Walker, declaró zona de emergencia agrícola por escasez hídrica a la región del Maule, cuando solo días antes lo había hecho con la región de O’Higgins y con 17 comunas de la región Metropolitana. Así es como, a fines de agosto -en pleno invierno- eran 5 las regiones en esta situación, ya que anteriormente lo había hecho con las regiones de Coquimbo y Valparaíso. Carlos Diez, presidente de la Junta de Vigilancia del río Maule, afirma que “la cuenca del Maule está con un déficit extremo; hay un 50% menos de nieve que el año 2018, mientras que en lluvia contamos con un 30% menos que el año pasado y un 50% que un año normal. Si a esto le sumamos la condición de altas temperaturas que se proyectan para la primavera, el escenario es más complicado aún.”
 
De acuerdo al gráfico de la DGA sobre los niveles de déficit de los principales embalses de la zona centro de Chile, vemos que uno de los casos más críticos es el de la Laguna del Maule. Ya que debido a su gran capacidad de almacenaje, su variación negativa se hace aún más preocupante. Actualmente, dicho embalse registra una baja de 73% a julio de 2019. No obstante, el con mayor déficit es el de Peñuelas, con un 98% menos en relación a su capacidad total.
Sergio Garín, gerente general de Coagra, manifiesta su preocupación por lo que pueda ocurrir en el corto plazo, sobre todo considerando la realidad de sus clientes. “Hemos conversado con productores desde la región de Valparaíso hasta el Maule y se nota una preocupación generalizada por la situación. Por ejemplo, en San Felipe contarán con agua hasta octubre, por lo que muchos clientes que deberían estar haciendo recambios varietales no los están haciendo hasta que la situación mejore y se está dejando de regar huertos para dar prioridad a otros”. En esa misma línea, Sergio afirma que el escenario de Quillota -donde la superficie de hortalizas ha disminuido en un 60%- es igualmente crítico, ya que si un año normal la acumulación de agua es de 250mm, este 2019 hay solo 80mm.

“De la misma manera, hay algunos productores de la VI y VII Región que no están sembrando la totalidad de sus hectáreas, dejando tierras sin cultivar. De todas formas, vemos que lo anterior afectará principalmente a cultivos sin riego tecnificado y frutales más tardíos. Por su parte, en el sector de San Vicente, en la VI región, se ha visto un cambio hacia la alfalfa, en desmedro del maíz, así como también un aumento de semillero de maravilla que antes no existía”, sostiene Sergio.

Por su parte, Miguel Ángel Guzmán, gerente de la Junta de Vigilancia del río Tinguiririca, no deja dudas sobre su preocupación por la complicada situación que se está viviendo en la región de O’Higgins. “Estamos viviendo una tremenda sequía, tenemos un déficit de precipitaciones de 75%, los canales están en sus niveles mínimos históricos y es el año más seco desde la gran sequía de 1998. Nos enfrentamos a un inicio de temporada de manera muy pesimista, ya que nuestro río históricamente tiene dos periodos críticos: septiembre-octubre y febrero, pero este año la situación va a ser peor porque estamos sujetos a lo que puedan dar los glaciares de esta zona y realmente no sabemos cómo va a ser”.

Acciones a corto plazo

Sin duda, todos los actores del sector agrícola están preocupados por la realidad de sequía que ya es una realidad en esta temporada, por lo que las Juntas de Vigilancia están trabajando para aplicar medidas accionarias que vayan en beneficios de los agricultores y así poder hacer uso de hasta la última gota de agua disponible. Carlos Diez, del Maule, afirma que van a partir con restricciones y además convocarán a una Asamblea General cuando dispongan del informe de deshielo para esta temporada, con el objetivo de entregar información certera a los agricultores y aconsejarlos que siembren de manera proporcional a la disponibilidad hídrica, con el objetivo de que no tengan disminución en los rindes de sus cultivos. “En marzo la restricción va a ser casi total. Vamos a contar con un 30%-35% de los derechos de agua, por lo tanto van a haber zonas que no les va a llegar agua. Es por eso que contaremos con turnos de riego y esperamos llegar a acuerdo con las hidroeléctricas, como lo hemos hecho en años anteriores, para generar un ahorro durante los meses de octubre y noviembre, para ocuparlo en enero”. Por su parte, Felipe Arrau, de riegos Olivos, afirma que este año se ve un adelantamiento en el inicio de los riegos, por lo que además existe una celeridad en la solicitud de líneas de riego en proyectos nuevos y en reposiciones. “Adicionalmente, y en términos más profundos, se ve una decisión en nuestros clientes de regar con mayor información y tecnología, con el fin de entregarle a las plantas su real demanda hídrica -sin sobre regar, lo que equivale a ahorrar agua-. Para esto, a través de nuestra nueva área de Tecnología e Innovación, nosotros ofrecemos toda la tecnología que se necesita para poder monitorear en línea nuestros equipos de riego y huerto, ya sea medidores de caudal, como sensores, estación metereológica u otros”.

De qué depende el futuro hídrico de Chile

La situación actual obliga a extremar recursos en nuestro país, y cómo no, si los ríos de la zona de la zona centro hacia el norte tienen su menor caudal en 30 años y las precipitaciones en nuestro país sufren cada año un déficit cercano al 7%.

Dada la compleja situación, y pese a los esfuerzos que están realizando los diversos actores del sector agrícola para enfrentar la falta de agua en esta temporada, es necesario plantearse qué medidas concretas se llevarán a cabo en el largo plazo, para lograr un futuro sustentable.

Luego de que se decretara zona de emergencia agrícola en la Región Metropolitana, el ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, dijo que el cambio climático ha cambiado la agenda de la cartera, y que es de suma urgencia mejorar el manejo de los derechos de agua.

Por su parte, el ministro Antonio Walker dijo a El Mercurio: “Veo que en el Código de Aguas hay un tema de diferencias entre Gobierno y oposición. Y el código es parte muy importante de este tema. No puede haber dos miradas. Tampoco las puede haber respecto de las grandes obras de riego. Es un tema demasiado grave, nos tenemos que unir. Estamos hablando del 30% de la población que vive en el mundo rural, casi 6 millones de personas afectadas. Estamos hablando de un sector que genera 600 mil empleos, que exporta 18 mil millones de dólares”, explica Walker. “Lo que sucede es muy grave, una crisis a nivel país, no solo para la agricultura, sino también para todas las áreas. Y siento que no le hemos tomado el peso a los efectos que esto pueda tener para el desarrollo, la economía, la autonomía de las regiones, los alimentos. Llegó la hora de actuar”, señaló el jefe de la cartera de Agricultura.
De manera paralela a todo lo mencionado anteriormente, también existen proyectos a largo plazo que van en la línea de aportar a esta problemática, como es el caso de la Carretera Hídrica, impulsada por la Corporación Reguemos Chile . Esta iniciativa busca aprovechar el superávit de los ríos sureños y transportar agua por canales y cañerías hacia el norte hasta Atacama, lo que permitiría regar aproximadamente un millón de nuevas hectáreas.

En este escenario, parece paradójico que Chile sea el anfitrión de la 25° Cumbre del Clima, en la cual se abordarán compromisos de los países de Naciones Unidas para poner freno al cambio climático, y lo hace sumido en la peor sequía de la que se tiene registro en su historia, con un déficit de precipitaciones del 70% en la zona central, según cifras del Ministerio de Agricultura. Por lo que se espera que en dicha cita se puedan establecer los cimientos para lograr medidas a mediano y largo plazo de un problema deficitario.

Queda claro que es necesario concretar medidas a largo plazo, pero hoy los agricultores chilenos, acostumbrados a tener que lidiar con situaciones extremas que, la mayoría de las veces, escapan de su gestión. Como siempre lo han hecho, sabrán convinar su temple, con la tecnología y el trabajo en equipo para salir adelante. Es así, como ya las juntas de vigilancias se han organizado y han dejado de lado diferencias, para optimizar el poco recurso hídrico disponible. ¿Que pasará esta temporada? Nadie lo sabe, pero lo cierto es el agro chileno, al igual que siempre, luchará con todas su fuerzas para no dejarse vencer.