Familia Rieutord: Cómo salir adelante en la zona cero de las granizadas


El cambio generacional de los últimos años en la familia Rieutord sería un aspecto esencial para enfrentar de mejor manera la devastación de las 260 hectáreas productivas en la zona de Graneros.

Por María José Urcelay
La noche del 12 de noviembre verdaderas piedras cayeron del cielo sobre los árboles de kiwis, duraznos, nectarines, ciruelas, peras, uva tintorera y cerezas de la familia Rieutord. No solo destruyendo fruta, sino que también dañaron seriamente los árboles en una granizada sin precedentes en la zona central.

En total fueron 260 hectáreas afectadas en Graneros, Región de O’Higgins, divididas en dos campos que abastecen el 60% de la fruta de la exportadora.

“Nunca habíamos tenido un nivel de daño como este”, aseguró Juan Emilio Rieutord, administrador de esas tierras.

De la poca fruta que pudieron rescatar, la mayoría tuvieron que desecharla porque no sirve ni siquiera para jugo. “Como el granizo hace una herida que forma una costra, al molerla quedan esas trazas”, explicó Juan Emilio.

Una empresa familiar


Luis y Juan Rieutord Burmester fundaron la agrícola hace más de 45 años y poco a poco sus hijos se fueron incorporando en distintas labores.

Dentro del grupo familiar se encuentran cuatro campos, cada uno con su razón social, las cuales abastecen a su propia exportadora llamada Triofrut.

El hijo de Juan, Juan Emilio, asumió la administración de los campos en Graneros el 2014. Sus primos Pedro Pablo, Felipe e Ignacio están a cargo de la administración general, la exportadora y los campos de Peumo y Pelequén, respectivamente.
Si bien los hijos son los que realizan el trabajo del día a día, sus papás están aún muy involucrados en todas las decisiones, las cuales se toman siempre en conjunto. Con este adverso escenario no ha sido la excepción y hoy trabajan todos juntos para que se recuperen los huertos afectados.

La resilencia de la segunda generación


A pesar de esta tremenda dificultad de la naturaleza, Juan Emilio rescata que el profesionalismo de su generación puede ayudar a superar la crisis: “le damos otro enfoque para no quedarnos estancados”, asegura.

Esto quiere decir una mirada más estratégica, de saber que se puede seguir avanzando realizando las inversiones correctas.

Afortunadamente, los campos de Peumo y Pelequén, que suman 170 hectáreas, están funcionando a toda máquina, por lo que están todos trabajando por que la temporada en esos huertos sea óptima.
Además, están enfocados en la recuperación de árboles en Graneros para que estén en las mejores condiciones para la próxima temporada, con podas y desinfecciones.

Junto con eso, hace cuatro años incorporaron sondas nutricionales y de riego, las cual serán un gran aporte para optimizar los recursos. Estas tecnologías les permiten revisar en línea exactamente cuánta agua requiere la planta o si es necesario incorporar nutrientes semana a semana, lo que les ha disminuido los costos. Todo esto acompañados de una calculadora para asegurar la rentabilidad del negocio y “apretarse el cinturón al máximo para sacarlo adelante entre todos”, comentó Juan Emilio.

Habrá que esperar a la temporada 2019/2020 para ver los resultados de los esfuerzos realizados.