Entrevista de familia:

Cómo la ingeniería y la agricultura conversan en la sequía

Alfredo Jara es el mayor de 3 hermanos; dos de ellos son ingenieros civiles, igual que su padre, y uno es ingeniero comercial. Todos trabajan en Santiago en la Constructora Inmobiliaria AJ Urbana de la cual son dueños, pero hace 10 años empezaron a incursionar en el mundo agrícola con las cerezas y desde ese entonces han seguido creciendo en ese rubro.
En la siguiente entrevista, Alfredo nos cuenta cómo ha sido esta experiencia y de qué manera ser ingenieros civiles les ha aportado en su desarrollo agrario.
Tú eres ingeniero civil y vienes de una familia tradicionalmente ingeniera, que se dedica principalmente a la construcción de edificios y loteos. Sin embargo, han ido incursionando en la agricultura, con campos de cerezas en distintas partes de la zona central. ¿En qué momento decidieron entrar a este rubro y por qué?
Hace alrededor de 10 años mi papá decidió entrar a este mundo, que no era del todo desconocido, porque mi abuelo estaba ligado al agro a través de la ganadería y un cuñado de mi papá tenía cerezas. Fue a través de mi tío que empezamos a meternos en el tema y decidimos partir con un campo de cerezas en Chacabuco. Nos empezó a ir bien, por lo que unos años después decidimos seguir creciendo en ese camino y hoy contamos con 5 campos, donde el 90% de lo que producimos es cereza.
¿Cómo es trabajar en familia y además en dos rubros tan distintos como la construcción y la agricultura? ¿De qué manera se organizan?
La verdad es que ha sido muy positivo, hay que tener buen carácter y altura de miras cuando se tienen diferencias. De todas maneras, mi papá es el que está más interiorizado en el día a día de los campos y nosotros nos enfocamos más en la constructora inmobiliaria. De esa forma, tenemos los roles muy bien definidos y no hay mayores problemas.
A mí me gusta mucho el campo, pero tengo poco tiempo para dedicarle, y lo mismo le pasa a mis hermanos, por lo que contamos con un ingeniero agrónomo, quien es una persona muy destacada y conoce mucho del rubro, que está a cargo de los 5 campos. Tenemos un sistema bien curioso que nos acomoda mucho, que es a través de videos; el ingeniero agrónomo graba lo que está pasando en cada campo y en las reuniones periódicas nos ponemos al día y hacemos “visitas virtuales”. Obviamente no es lo mismo que visitar los campos, que si o si hay que hacerlo, pero funciona.
¿De qué manera crees que la mirada desde la ingeniería les ha aportado a ustedes en la producción agrícola?
Sin duda que nos aporta muchísimo. Por un lado, mi papá tiene experiencia porque era socio de una sanitaria, por lo que se maneja en temas de agua, pozos, etc. Y el hecho de tener una constructora inmobiliaria nos permite también manejar mejor temas como compra de materiales, pago centralizado de facturas, contabilidad, manejo de recursos humanos, toda el área legal de estudio de títulos y otros. Por otro lado, somos bastante ordenados, por lo que los derechos de agua los tenemos siempre regularizados y al día.
Sin duda que a través del tiempo han tenido que enfrentar distintas dificultades en términos de clima, mano de obra, maquinaria y este año, se viene fuerte la sequía. ¿De qué manera se están preparando para esta temporada? ¿Qué medidas concretas están tomando?
Principalmente, todos nuestros campos cuentan con riego tecnificado y, en casi todos ellos tenemos tranques para acumular agua, con mallas para evitar la evaporación por el calor; a las plantas les echamos bloqueador solar para que estén más protegidas de la radiación solar y; algo que es muy importante, lo monitoreamos bien para asegurarnos que se está regando en las cantidades adecuadas. Sin duda que nuestro campo con situación más crítica es el de Chacabuco, ya que parte del agua que se riega viene del río Aconcagua y está en un periodo muy complicado.
Con tu formación y experiencia en ingeniería, cómo ves el tema de la sequía en el agro? ¿Qué medidas a corto plazo se podrían tomar para mitigar la escasez?
Lo veo como un tema complicado dado la situación puntual de este año, pero creo que también es una oportunidad para que la situación crítica que estamos viviendo dé pie para que se aprueben obras necesarias para afrontar sequías en años venideros. Es un tema que ha estado muy estancado y ya no da para más. Es hora que los políticos se las jueguen y aprueben proyectos relevantes que nos den tranquilidad para adelante. En esa línea, la Carretera Hídrica es una muy buena alternativa y mucho más viable que otros proyectos que no son tan rentables, como es el caso de desalinizar agua o enviar agua por una tubería por el mar. Por otra parte, y se debiera partir de la base, que todos los agricultores –o al menos los que se dediquen a la fruticultura- cuenten con riego tecnificado al 100% para hacer un buen uso del recurso de agua. Hoy día hay mucha tecnología disponible para eso. En esa misma línea, creo también que hay que profesionalizar más a quienes están a cargo del riego. Tal como nosotros en los edificios de comunidades estamos profesionalizando el rol de los mayordomos, en la agricultura debieran empezar a pensar que quizás el encargado del riego podría ser un ingeniero que entienda de tecnologías y sea capaz de llevar a cabo nuevos métodos para un mejor uso del agua.