Entrevista a Jaime Carvajal:

El camino a la independencia, de la mano de las cerezas

Jaime Carvajal, agrónomo que actualmente se dedica a la producción de cerezas en la zona central de nuestro país, trabajó 27 años en una empresa exportadora chilena tradicional, a la cual, según él mismo reconoce, debe su formación como profesional. “Dejé la empresa hace ya casi tres años, en el momento en que sentí la necesidad de un cambio, y lo natural era hacerme cargo, a tiempo completo, del proyecto que inicié al salir de la universidad.”
Los inicios de Jaime en el rubro agrícola fueron durante su segundo año de universidad, época en que su padre compró una parcela en Chimbarongo para que él pudiera llevar a la práctica lo que estaba estudiando. “Se trataba de aprender, fui el primero en mi familia en interesarme por la Agricultura. En un principio conseguí financiamiento con créditos de Indap para la siembra de cereales y luego vino la posibilidad de plantar una hectárea de frambuesas para exportación en fresco”.

Un año después de egresar de Agronomía, Jaime entró a trabajar a David Del Curto SA, “empresa a la cual debo mi formación como profesional y donde aprendí de grandes maestros, en especial, de mi jefe por años, Dante Verdi Manetti. Tuve una gran suerte de que en David del Curto me permitieran trabajar ahí y a la vez mantener y desarrollar mi emprendimiento como productor”
¿Cómo fueron tus inicios en el mundo frutícola como productor?

Después de las frambuesas, y en adelante ya trabajando en David del Curto, estuve cerca del boom de nuevas variedades de carozos que me llevaron a plantar variedades nuevas de duraznos, nectarines y ciruelas. Ese fue un periodo largo, en el que no tuve mucho éxito, dado que el negocio de los carozos se fue deteriorando rápidamente. De todas formas, en ese periodo logré crecer en superficie plantada, una parte en terrenos propios y otra con arriendos a largo plazo.
Luego, David del Curto consiguió la representación de las variedades de cerezos de Summerland Canada, por lo que, desde el inicio, yo tuve acceso a estas extraordinarias variedades autofértiles que cambiaron la industria.
Mi primera plantación de cerezas fue en 1999, con 5 hás, experimentando con nuevas variedades, tales como Santina, Skeena, Sonata, Summit, Cristalina, Lapins y Newstar. Algunas fueron un acierto y otras no, pero me dieron la posibilidad de aprender a reconocer las cualidades y debilidades de las cerezas para la exportación a mercados lejanos.
Con el tiempo me tocó un duro periodo de reconversión, pues los carozos se fueron abajo y no fue fácil financiar el cambio que hice hacia cerezos… Hoy estoy enfocado mayormente a la producción de cerezas.
¿Cómo ha sido el mundo de las cerezas desde la vereda de la independencia?

Las cerezas han sido un rubro apasionante, pocas veces había tenido la posibilidad de hacer lo que más me gusta, que es desarrollar proyectos frutícolas y que, al mismo tiempo, sean tan éxitos comercialmente, es un momento único.
Ahora, como independiente, he podido concentrarme en mejorar cada día la producción de fruta de calidad, siendo parte de una industria dinámica y exitosa, que hace que los desafíos se persigan con gran motivación.
Sigo aprendiendo cada día y sorprendiéndome de lo que se puede lograr haciendo bien las cosas. Por supuesto el éxito económico en las cerezas permite hoy hacer las cosas mejor que cuando me inicié, e incorporar nuevas tecnologías de producción que en mis inicios como productor no existían o no podía financiar.
Debo decir que nada de lo que he logrado habría sido posible sin la colaboración, esfuerzo y compromiso de mis trabajadores que siempre me han acompañado en mis nuevos proyectos.
¿Cuáles han sido los principales desafíos que has debido enfrentar?

Mis desafíos actualmente han sido mejorar la producción en cerezos, tanto en cantidad como en calidad, lograr el potencial productivo óptimo para cada cuartel, considerando las variables propias de un huerto, zona geográfica, suelo, variedad, patrón, uniformidad, condición de vigor de los árboles, etc, me he llevado sorpresas.
Por otra parte, he tomado el desafío de ampliar mi zona productiva que es de media estación (Chimbarongo), plantando con mis socios y amigos, Víctor Silva y Jorge Valenzuela, proyectos tempranos en Malloa, Corcolén y Coinco así como un proyecto tardío en la Cordillera frente a Rancagua, a 1,100 mts de altura en el sector de Chacayes.
Hemos también incursionado en la comercialización directa con una empresa China en un pequeño volumen de cajas.
¿Qué balance harías en cuanto a la temporada de cerezas que está terminando, tanto en lo personal como en la industria en general?
En general creo que la temporada ha sido exitosa en lo productivo, básicamente por haber sorteado con bastante éxito el tema de la falta de agua, los daños de heladas fueron más bien acotados y lo mismo con lluvias en cosecha que solo afectaron al Sur, donde se produce mayormente la variedad Regina que resiste eventos de lluvia en precosecha. Por supuesto que son lamentables los daños de heladas severos que sufrieron algunos productores en la zona central.
Ahora enfrentamos un serio problema en la parte final de la comercialización en china debido al Coronavirus, he escuchado que el gobierno alargó en una semana la vuelta de vacaciones y el tránsito en algunas ciudades se ha visto restringido. Sin duda esto afectará las ventas de las cerezas que quedaron para ser comercializadas después del Año Nuevo Chino.
En lo personal, ha sido una temporada buenísima, tuve la suerte de que las heladas de primavera no afectaron mayormente la cuaja y, por el contrario, tuve las mejores producciones en mi historia en algunas variedades, con muy buen calibre. No hubo lluvias y eso permitió tener excelente condición en la fruta.
¿Cómo proyectas el negocio de la cereza en el mediano y corto plazo?

A grandes rasgos, creo que el negocio de las cerezas tiene el espacio para seguir creciendo, no solo en China sino también en otros países de Asia. El precio creo debiera tender a bajar, pero con ello se abre la posibilidad de que crezca la demanda y también se recuperen mercados tradicionales que hemos dejado de lado, como lo son USA y Europoa.
¿Qué desafíos crees que deberá enfrentar la industria las próximas temporadas?

Los desafíos son varios, el primero por cierto es mantener y mejorar si es posible la calidad y condición de nuestro producto: cerezas grandes, firmes, dulces e inocuas; continuar explorando nuevos mercados y también recuperar aquellos que hemos dejado de lado, depender solo de China como lo hacemos actualmente me parece muy frágil; continuar explorando nuevas zonas productivas, tanto tempranas como tardías, para tener una curva de oferta más plana y así optimizar los flujos de fruta en los packings y al mismo tiempo distribuir mejor la oferta a los mercados.
En la parte productiva, debemos continuar con las mejores variedades e ir descartando aquellas que sabemos no tienen buena aceptación; debemos ser muy cuidadosos en elegir bien nuevas variedades para que sus características sean óptimas y lograr buena aceptación en los mercados; invertir en tecnología y marketing, aprovechar que el negocio de las cerezas tiene una alta rentabilidad; capacitar a nuestros trabajadores, planificar cuidadosamente nuestros nuevos huertos para que sean modernos, optimizando el uso de los recursos haciendo más eficiente el uso de pesticidas, mano de obra y productividad.