Felipe Miranda, de Olivar Export:

“Nuestro mayor y más grande desafío es lograr generar confianza”

Felipe Miranda formó la exportadora Olivar Export -perteneciente al Grupo Miranda y donde ejerce como gerente general- el año 2012 junto a su señora, Emilia Villanueva, con el objetivo de comercializar internacionalmente la fruta que su familia producía mediante 3 agrícolas. Empezaron con 10.000 cajas y hoy, 6 años después, están sacando 500.000 cajas junto a 50 productores externos. Esta temporada que viene esperan llegar a un millón de cajas.
El año 2012 nace Grupo Miranda, como una fusión entre 6 empresas familiares que existían en ese minuto: 3 agrícolas, transportes, frigoríficos y comercialización de la fruta en mercado nacional, y una séptima empresa: Olivar Export. La exportadora nació de la idea de Felipe junto a su señora, Emilia Villanueva -quien es profesora de inglés y contador auditor-, de cerrar el círculo completo de la producción y comercialización de la fruta, lo que marcó un hito importante para la familia Miranda, ya que desde ese momento no dependerían de nadie más para enviar su fruta al extranjero. Desde ese entonces, la exportadora Olivar Export ha doblado sus exportaciones cada año, incrementando sus programas con frutas de terceros. “Nuestro mayor y más grande desafío es lograr generar confianza, tanto con nuestros importadores que trabajan con grandes exportadoras nacionales, como con los proveedores y productores” dice Felipe.
El Grupo Miranda es una empresa familiar que, al igual que todas las empresas de este tipo, tiene sus aspectos positivos, pero también algunas exigencias que van más allá de lo que uno está acostumbrado; muchas veces se trabaja más de la cuenta y el riesgo que se corre con las inversiones es grande, pero a la vez es necesario para seguir creciendo. Felipe reconoce que el crecimiento sostenido que han tenido los últimos años se debe a que han formado una exportadora con excelentes personas y, por supuesto, buenos profesionales. “El secreto es esforzarnos por cuidar a nuestros productores y ganarnos los kilos año a año, ya que no solo las buenas liquidaciones nos han permitido este crecimiento, sino que nuestro equipo humano y la cercanía con nuestros productores cumplen un rol fundamental en esta tarea”.

Luis Miranda, padre de Felipe, empezó con la producción de fruta hace más de 30 años y hoy cuentan con 75 hectáreas de frutales en la Región de O’Higgins; 20 de cerezos, 40 de nectarines y duraznos, y 15 de manzanos. Olivar Export procesa y exporta la fruta bajo normas de calidad que van en función de la sanidad, inocuidad y requerimientos específicos de sus clientes, además de la normativa nacional exigida. De esta manera, ingresan sin problemas a mercados de Estados Unidos, Latinoamérica, Europa y China.
La agricultura del mundo actual

Hoy día no es sorpresa para nadie decir que el cambio climático está afectando los distintos ámbitos de la vida del hombre, y por supuesto que la agricultura no queda exenta de esto. Es una realidad que la escasez de agua genera problemas en el desarrollo agrícola de nuestro país y bien lo sabe Felipe: “La falta de lluvia es preocupante, por lo que hemos tenido que invertir en riegos tecnificados para hacer más eficiente el uso del agua. Creemos que es importantísimo contar con apoyos estatales en la creación de nuevos embalses y reservas de agua, con el fin de aprovechar este recurso de mejor manera.”

No obstante, aprovechar de mejor manera el recurso hídrico no es el único desafío del Grupo Miranda, ya que también ponen especial énfasis en el uso de tecnología de punta, para hacer más eficientes los trabajos. “Todavía hay mucho por hacer en cuanto a agricultura de precisión, falta más empuje y enfocar más la tecnología en frutales así como se está haciendo en otro tipo de cultivos en los cuales se ha avanzado bastante”.

En esa misma línea, Felipe cree que la mecanización de las labores agrícolas es un aporte significativo para su desarrollo, sobre todo considerando el aumento del valor de la mano de obra durante los últimos años. Si bien en algunas especies es posible llegar a prescindir de la mano de obra, en el caso de la fruta fresca es más difícil de cumplir, debido a que hay labores que siempre van a llegar a mejores resultados al ser ejecutadas por personas. “Chile es un país que está muy lejos de sus principales mercados, por lo que aparte de tener una fruta de muy buen sabor, debemos enfocarnos en tener fruta de excelentes condiciones y calidad”.
De Chile para el mundo

La temporada pasada, en que muchos agricultores chilenos se vieron afectados por el desastre de la ciruela D’Agen en China, Olivar Export no fue la excepción. Y es que además del gigantesco aumento de cantidad de fruta enviada en comparación a la temporada anterior, pagaron justos por pecadores el precio de la mala calidad de la fruta que llegó al gigante asiático a comienzos de temporada; quienes enviaron ciruelas en fresco de buena calidad no obtuvieron una diferencia considerable de precios con respecto a quienes enviaron de peor calidad. “Claramente lo ocurrido la temporada pasada no fue lo que esperábamos. Sin embargo, creemos en el negocio y creemos que es una buena oportunidad, pero el producto debe llegar con muy buena calidad en términos de firmeza, color y dulzor. Si logramos entender eso como industria, junto con mantener volúmenes acotados y crecimientos sostenidos año a año, podremos obtener resultados satisfactorios en el trabajo de huertos mixtos como lo son para fruta fresca y deshidratada”, afirma Felipe.
En el mundo agrícola, donde todos los productores y exportadores buscan lo mismo y se genera competencia por quién llega primero a cada mercado y quién obtiene mejores precios, marcar la diferencia es muy importante. Por eso es que en Olivar Export buscan, en primer lugar, ser aliados de sus productores; otorgándoles buenas liquidaciones y trabajando con equipos altamente capacitados para lograr buenos resultados. En segundo lugar, y para lograr lo anterior, están constantemente incentivando una estrecha relación con sus clientes extranjeros, siendo cercanos con ellos y así consiguiendo las mejores condiciones de venta para sus productores.

El desafío de Grupo Miranda es grande, y es que no basta con solo producir y exportar la fruta, también hay que estar atento a las necesidades que van surgiendo en el mundo y hay que tener la capacidad de adelantarse y adaptarse rápidamente a los cambios. Por eso es que están trabajando en el diseño de un nuevo packing de cerezas y carozos, además de la reconversión de sus huertos de manzanas en cerezas y nectarines.