Perspectivas de la industria frutícola según la visión de viveristas


Si alguien puede vislumbrar hacia dónde se dirige la industria frutícola en los próximos años, esos son los viveristas. Ellos conocen qué plantas se han vendido más, en qué zonas y cuáles son las principales demandas de los productores. Conversamos con Samuel Escalante, director de Viveros El Tambo, y con Osvaldo Danús, jefe comercial de frutales de Los Olmos, sobre el crecimiento que ha tenido la industria los últimos 10 años, la importancia que ha ido adquiriendo el sello de calidad en la producción de plantas, el uso de la tecnología en las distintas etapas productivas y el movimiento geográfico que hemos visto en la producción de cerezos.
Los invitamos a leer el siguiente reportaje, el cual refleja la producción frutícola desde la perspectiva de la industria de Viveros.
Durante los últimos 10 años hemos visto un notorio aumento en la demanda de la producción de plantas, y también hemos sido testigos de la profesionalización y automatización acelerada de la industria Viverista. Las exigencias son cada vez más altas, por lo que quienes son parte de dicha industria deben, necesariamente, estar al día en cuanto a mejoras e innovaciones que vayan apareciendo, con el objetivo de entregar plantas que satisfagan las necesidades de los productores y exportadores.

Osvaldo Danús, de Viveros Los Olmos, afirma que las necesidades de plantas han sufrido un importante incremento. “Por ejemplo, con el aumento en la producción de cerezas de los últimos años han llegado a plantarse cerca de 5.6 MM de plantas el 2019; por otro lado, se ha visto una contracción en la plantación de manzanos disminuyendo de 1,6 millones de plantas el 2011 a 1.3 MM de plantas en 2109”.

De la misma manera, Samuel Escalante, de Viveros El Tambo, sostiene que los últimos 10 años han tenido un gran aumento en la producción de plantas, debido a que los productores han crecido, lo que inmediatamente hace que aumente la demanda de plantas. “En lo que es uva de mesa, hace aproximadamente 10 años empezó a crecer la producción a tal punto que hace 5 años los viveros en Chile no eran capaces de sostener la demanda y recién la temporada 2019/2020 a nivel de industria estamos con capacidad de enfrentar la demanda de las 12 o 15 variedades más comercializadas”.

Y es que la industria de los viveros es bastante dinámica y requiere de muy buen ojo para prever el futuro, debido a que una planta requiere de un par de años para estar lista para ser entregada a un productor. Esto hace que los viveristas estén en constante búsqueda y muy atentos a las tendencias mundiales sobre cambios de especies o nuevas variedades. Por ejemplo, hace poco más de una década, nadie pensó que las cerezas iban a ser el boom que han sido estos últimos años. Tanto Viveros El Tambo, como Viveros Los Olmos, ambos socios de ANA (Andes New Varieties Administration), concuerdan con que ha habido una demanda insatisfecha en lo que a plantas de cerezos se refiere.
“Nosotros llevamos 30 años en la industria y nunca habíamos visto un producto que creciera tanto por tanto tiempo. La industria queda corta, porque si tuviéramos más plantas, se venderían todas. Y el gran sustento de esto es que la producción aumenta de forma significativa y el precio se mantiene o aumenta”, dice Samuel Escalante.

Proyección de la fruticultura según los viveristas

Este año hemos visto cómo el mundo entero ha cambiado desde sus planes, actividades diarias, formas de trabajar y hacer negocios, hasta sus costumbres y hábitos alimenticios. Afortunadamente, la industria frutícola cabe perfectamente en esta manera de entender la salud, manteniendo una dieta saludable y equilibrada, rica en frutas y verduras.

Por otro lado, frente a la Pandemia, se declaró que la industria agrícola es considerada parte de la Infraestructura Crítica, por lo que no se ha detenido ni un solo día. “Es así como nuestra industria se ha visto escasamente afectada por el Coronavirus, por lo que, si no se producen mayores efectos y/o secuelas del Covid-19, las proyecciones que se vislumbran para el sector son optimistas y crecientes, con desarrollo importante en los cultivos de Cerezos, kiwis, avellanos y manzanos”, sostiene Osvaldo Danús desde Los Olmos.

Desde El Tambo, Samuel concuerda que “la tendencia es que la gente en todo el mundo empiece a incorporar más fruta a su dieta diaria y ahí es donde Chile tiene una oportunidad de crecimiento”. En ese sentido, cree que en uva de mesa “se debiera mantener la producción de plantas por los próximos años, en carozos va a crecer y en cerezas también, sin duda va a crecer en cerezas. También creo que van a emerger cítricos y paltos, a pesar de que en esta última especie hay limitaciones como el agua. Creo que el sustento de este crecimiento es que la fruta es un producto relacionado a la buena salud y hoy día la gente quiere ser sana, quiere comer productos saludables como la fruta. Finalmente, Samuel agrega” yo creo que la oferta y demanda de planta de cerezas se van a ir equilibrando los próximos años, pero de todas formas queda espacio para seguir creciendo, sobre todo en variedades que sean más tempranas o más tardías, ya que ahí hay ventanas que aún no están en su peak”.

Por su parte, Osvaldo Danús dice que proyectan una fruticultura más moderna, una que incorpore aceleradamente el uso de la tecnología para mantenerse competitiva. “Tecnología en los sistemas de producción (altas densidades, uso de mallas, riego tecnificado), así como también nueva genética con nuevas variedades y portainjertos que permitan en definitiva una mejor calidad de fruta o una fecha más conveniente y rentable, adaptación a una mayor diversidad de suelos o climas. La disponibilidad de agua será un tema crítico y mientras no existan soluciones estructurales y de fondo para acopiar el agua en los años secos, la fruticultura seguirá moviéndose a la zona centro sur y sur”.

Calidad y tecnología; atributos diferenciadores de la competencia

Si bien hay viveros que tienen décadas de tradición, también hay quienes han sabido aprovechar la oportunidad de crecimiento de algunas especies, y han incursionado en el mundo de la producción de éstas. Sin duda que esta aparición de nuevos actores es positiva, ya que así se da pie para fomentar los atributos diferenciadores, como es, entre otras cosas, la calidad de las plantas que se comercializan.

Es por eso que, en junio de este año, Viveros Chilenos AGV, apoyado por FIA, dieron a conocer el “Sello de Calidad y Sustentabilidad para Plantas Frutales”, una iniciativa que apunta a establecer criterios para clasificar la calidad de las plantas.

De acuerdo a lo publicado por Portal Frutícola, Rodrigo Astete, jefe de la División de Protección Agrícola y Forestal del SAG, explicó que la FAO estima que la producción agrícola tiene que subir al menos en 50% al 2050 y en ese contexto, se requiere variedades frutales más productivas, sostenibles y seguras. “Los viveros juegan un papel importante en la cadena productiva, son quienes introducen nuevas variedades, son claves en el recambio varietal y en la seguridad fitosanitaria”, aseguró. “La calidad de las plantas es clave para asegurar los aspectos fitosanitarios. En ese sentido este sello será importante. Desde el SAG colaboraremos en la elaboración de protocolos para éste”, comentó.

De la misma manera, el medio publica que la gerente general de Viveros de Chile AGV, Maritrini Lapuente Lapuente, afirmó que “el desarrollo de este Sello busca impulsar una industria más profesionalizada, con metodologías estandarizadas de producción, que a través de la trazabilidad elevarán el piso que existe actualmente, no sólo desde el punto de vista fitosanitario, sino considerando además características morfológicas, garantías de genuinidad varietal, valores medioambientales y de responsabilidad social, esperando generar un gran impacto en la competitividad de toda la cadena agroexportadora, que comienza por los viveros”. Samuel Escalante, de Viveros El Tambo, afirma que lo primero es que los productores conozcan los parámetros de calidad, porque así sabrán qué están comprando. “Se está tipificando, subiendo los estándares para darle más importancia al sello de calidad”.

Para alcanzar una buena calidad, también es importante contar con tecnología que facilite distintos procesos. “Esto es de vital importancia en Los Olmos desde sus orígenes, pero se ha potenciado enormemente en los últimos años. La incorporación de tecnología y mecanización de procesos ha sido clave para que nuestra actividad sea más sustentable en el tiempo”, afirma Osvaldo Danús, y agrega que la disponibilidad de personal en las zonas rurales es cada día más escasa e inestable, por lo que anticiparse a este fenómeno ha sido y seguirá siendo fundamental y crítico. “Hemos podido estandarizar muchos procesos, por ejemplo, en plantación, riego, fertilización, fumigación, control de malezas, cosechas, y otros, lo cual nos permite lograr los manejos y labores en tiempos óptimos y con la rigurosidad que requerimos para mantener nuestros estándares de calidad”.

Desde Viveros El Tambo también reconocen la importancia de la tecnología en la producción de plantas, por lo que al día de hoy la han aplicado en los frigoríficos, automatización de procesos, invernaderos calefaccionados y otros.

Movimiento geográfico

Es interesante ver cómo la industria frutícola se ha ido moviendo geográficamente. Por ejemplo, y según lo conversado con Los Olmos, vemos que los kiwis, producto del ingreso del PSA, se han replegado desde la región del Maule más hacia las regiones de O’Higgins y Valparaíso; los manzanos con la llegada de los clones nuevos, más eficientes en la toma de color, al independizarse de las variaciones estacionales en términos de temperaturas, se están desarrollando incluso desde la región de O’Higgins al norte.

Por otro lado, la sequía y el cambio climático también han acelerado la incorporación y ampliación de las regiones de Ñuble, Biobío, Araucanía, Los Lagos para la producción de cerezos , manzanos y avellanos, entre otras.