Tiempos de COVID-19: Inocuidad Alimentaria y Certificaciones Agrícolas

La manera en que se producen y manipulan los alimentos es un aspecto de gran importancia en la cadena de producción, por lo que desde un tiempo a esta parte se ha puesto en la palestra la importancia de la inocuidad en la industria de los alimentos, lo que influye directamente en el rubro agrícola.

En el siguiente reportaje revisaremos la importancia de la inocuidad alimentaria en tiempos de pandemia, y las principales certificaciones con las que deben cumplir los exportadores chilenos para entrar a los mercados más importantes del mundo.
De acuerdo a lo publicado por la OMS el 30 de abril 2020, los alimentos insalubres que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer. “Se estima que cada año enferman en el mundo unos 600 millones de personas –casi 1 de cada 10 habitantes– por ingerir alimentos contaminados y que 420 mil mueren por esta misma causa.” Las infecciones diarreicas, que son las más comúnmente asociadas al consumo de alimentos contaminados, hacen enfermar cada año a 550 millones de personas y provocan 230 mil muertes aproximadas. “La inocuidad de los alimentos, la nutrición y la seguridad alimentaria están inextricablemente relacionadas. Los alimentos insalubres generan un círculo vicioso de enfermedad y malnutrición, que afecta especialmente a los lactantes, los niños pequeños, los ancianos y los enfermos”, asegura el artículo titulado “Inocuidad de los Alimentos”.

Hoy día existe una alta demanda de alimentos y se espera que crezca en un gran porcentaje durante los próximos años. Sin duda que esta necesidad de alimentación podría llevar a que productores de todo el mundo se empezaran a preocupar más por la cantidad que por la calidad de sus alimentos, lo que generaría consecuencias contrarias a las deseadas. Los efectos, tanto sociales y económicos como ambientales, causados por los alimentos contaminados, afectan a los productores, comercializadores, consumidores y gobiernos. Y es que los consumidores a nivel mundial han comenzado a exigir cada vez más que se les informe cómo se producen los alimentos que consumen y que éstos sean inocuos y seguros.

Asegurando la inocuidad de la producción agrícola

La gestión de la calidad de los alimentos es esencial para satisfacer, no sólo las exigencias de los consumidores, sino también la salud de la población y los requisitos normativos de mercados cada vez más exigentes. Esto ha llevado a productores, elaboradores, transportistas, exportadores, comerciantes y gobiernos de todo el mundo a realizar mayores esfuerzos para asegurar la aceptabilidad de sus productos.
Si bien la inocuidad de los alimentos siempre ha sido un tema relevante para la industria agrícola, durante los últimos meses, debido a la pandemia, ha sido un tema que se ha situado en el ojo del huracán. Alberto Veloso, Gerente Agrícola de Mérieux NutriSciences Chile, ex Labser, cuenta que sin duda lo más importante es asegurar el oportuno y adecuado monitoreo de los alimentos en aspectos de inocuidad, tanto química como microbiológica. “En el contexto de esta pandemia, nuestros esfuerzos se han centrado en asegurar la continuidad de nuestro servicio y nos hemos enfocado en mantener el más alto estándar de calidad y cuidado de nuestros colaboradores, ya que es muy importante asegurar al consumidor final de la cadena alimenticia el poder contar con alimentos sanos y seguros”.

Mérieux NutriSciences es una red global de laboratorios de inocuidad alimentaria, con presencia en 26 países del mundo. En Chile, cuenta con servicios de laboratorio para distintas industrias; en la Agrícola, están enfocados en Residuos de pesticidas, microbiología de procesos y aguas, metales pesados y micotoxinas.

En un mercado de commodities como es la fruta, los esfuerzos de la industria agrícola deben centrarse en continuar avanzando en afianzar la imagen país como proveedores consistentes y confiables en los mercados de destino. “Chile posee un historial muy exitoso en este sentido y es responsabilidad de todos cuidar este patrimonio”, afirma Alberto Veloso.

Certificaciones agrícolas: El que quiere celeste, que le cueste

Gracias a la globalización, el comercio internacional de alimentos frescos y procesados ha crecido de manera significativa los últimos años, lo que ha provocado que los problemas que afectan la inocuidad -asociados a su producción- traspasen fronteras y requieran de la colaboración internacional para su solución. Y es que los problemas por alimentos contaminados pueden afectar tanto a la industria -debido a la pérdida de confianza por parte de los consumidores y compradores-, como a los gobiernos -ya que éstos tienen la obligación de regular y controlar la calidad e inocuidad de los alimentos-.

De todas formas, el tipo de estrategias, públicas y privadas, para el control de los riesgos de contaminación, varía dependiendo cada país. De acuerdo a información publicada por ODEPA, “la gestión pública incluye, generalmente, la reorganización de esfuerzos institucionales y reglamentaciones, tanto para los alimentos que se producen a nivel nacional como para los importados; mientras que la privada se basa en estándares voluntarios que los productores deben cumplir para poder vender sus productos a través de las cadenas comerciales que los solicitan.”

A continuación se detallan algunas de las certificaciones más importantes que deben cumplir los productos y exportadores chilenos para ingresar a los principales mercados del mundo:
GLOBALGAP es una de las certificaciones de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) obligatorias a nivel global, ya que la mayoría de los distribuidores europeos la exige para demostrar que se cumplen las exigencias del sector agroalimentario. Entre otras cosas, GLOBALGAP cubre inocuidad alimentaria y trazabilidad; medioambiente (incluyendo biodiversidad); salud, seguridad y bienestar del trabajador; bienestar animal; Manejo Integrado del Cultivo (MIC), Manejo Integrado de Plagas (MIP), sistemas de Gestión de Calidad (SGC) y Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP). De esta manera, esta certificación demanda una mayor eficiencia en la producción, mejora el desempeño del negocio y reduce el desperdicio de recursos innecesarios. https://www.globalgap.org/es/
FSMA es la modernización de la Ley estadounidense de Inocuidad de los Alimentos, la cual busca transformar el sistema de inocuidad alimentaria, basándose en prevenir la contaminación, en lugar de combatirla. Las normas finales incluidas en el FSMA para exportar alimentos frescos y procesados a EEUU son: Norma de producción primaria; Programa de verificación de proveedores extranjeros de alimentos; Acreditación de organismos auditores/certificadores de terceros para conducir auditorías de inocuidad alimentaria y emitir certificaciones; Controles preventivos de alimentos para consumo humano; y Controles preventivos de alimentos para consumo animal.
TESCO Nature’s Choice es una norma que deben cumplir todos los proveedores de frutas y hortalizas frescas que abastecen a la cadena de supermercados con ese mismo nombre. Los siete pilares en los que se basa esta norma son: Uso racional de los productos de protección vegetal; uso racional de fertilizantes y abonos; prevención de la contaminación; protección de la salud humana; uso racional de energía, agua y otros recursos naturales; reciclado y reutilización de material; conservación y mejoramiento de la flora, la fauna y el paisaje.