Fundo Cotrilla: Inversión tecnológica y pasión por el campo, la mezcla perfecta para alcanzar buenos rendimientos


A pesar de ser uno de los campos más avanzados de Chile, es primera vez que abren sus puertas para mostrar sus vanguardistas instalaciones y métodos de producción. Conversamos con Jorge Andrés Rademacher W. (32) quien es Agrónomo de profesión y llegó hace 5 años a trabajar a Fundo Cotrilla, campo familiar que utiliza la más moderna tecnología alemana para mejorar los métodos de siembra, cosecha y guarda de papas. “Creemos que, si se quiere optimizar los recursos, maximizar los rendimientos y perfeccionar los procesos, es clave que se vaya avanzando de la mano con la tecnología”.

Por Magdalena Hojas H.
En las cercanías del Lago Ranco, y a 15 kms de Paillaco, región de Los Lagos, se encuentra el Fundo Cotrilla, el cual ha sido trabajado y ha ido creciendo durante 120 años de la mano de 5 generaciones de la familia Rademacher. Actualmente, dos de los tres hermanos Rademacher Wagner trabajan -y viven en el campo junto a sus señoras e hijos-, aprendiendo de su padre cómo llevar el negocio y de qué forma pueden hacer un mejor uso de la tecnología aplicada a la agricultura. Dedicada principalmente a la siembra de papas Verdi, esta empresa familiar lleva la delantera en el uso de tecnología alemana, “la preferimos porque ésta es de punta y la forma de trabajar de los alemanes nos acomoda”, cuenta Jorge Andrés.

Otorgándole a la tecnología un rol fundamental en el proceso de producción, desde el año 2014 a la fecha han construido tres bodegas para la guarda de papas -en cajones o a granel-, las cuales son de las más modernas del mundo y cuya principal diferencia con las bodegas tradicionales es que cuentan con frío artificial, lo que permite guardar la papa por un periodo de tiempo prolongado manteniendo su calidad. A pesar de que las bodegas fueron construidas por una compañía nacional, todos los equipos y la tecnología que utilizan estas bodegas son alemanas y holandesas.
El Fundo Cotrilla también cuenta con una lavadora de papas procedente de Alemania, que entró en funcionamiento el año 2017 y que tiene una capacidad de lavado de 30 toneladas por hora. “Su software es supervisado directamente por la empresa alemana y si hay algún problema lo hablamos con ellos. En caso de que no logremos solucionarlo por nuestros medios, en dos días podemos contar con un técnico acá en Chile que lo resolverá”, dice Jorge Andrés.
Como todos los agrónomos, Jorge Andrés reconoce la importancia en el proceso de fumigación y es por eso que en el campo cuentan con la única fumigadora autopropulsada en Chile que tiene una capacidad de 10.000 litros, además integra una cortina de aire que evita la deriva de producto y cuenta con luces led en cada una de las boquillas de la barra de 36 metros de largo, lo que permite hacer aplicaciones nocturnas abarcando gran cantidad de espacio con mayor precisión. “Esta fumigadora, al igual que el resto de las máquinas que trabajan en el campo, es de baja emisión de gases que, entre otras cosas, la hace amigable con el medio ambiente.”

Jorge Andrés confiesa que, para ellos, como familia y empresa, es fundamental trabajar con equipos que sean amigables tanto con el suelo -en el que rotan los distintos cultivos de papas, raps, trigo, avena y tulipanes- como con el medioambiente. Es por esto que en Fundo Cotrilla reincorporan en un 100% los rastrojos de trigo y avena y solo ocupan equipos de pata y no de discos, conservando así la estructura del suelo y su granulometría.

La tecnología de la mano del hombre

En campos como éste, el uso de la tecnología es fundamental para obtener buenos resultados y hacer las cosas de la manera más eficiente posible. Es por eso que Jorge Andrés afirma que es clave “estar reinvirtiendo constantemente en tecnología de vanguardia, para así poder rentabilizar la tierra.”

Implementar las últimas tendencias pareciera ser fácil, pero hay que considerar el factor humano a la hora de hacerlo, ya que quienes operan las máquinas a diario deben estar capacitados para sacarles el máximo provecho y estar permanentemente en un proceso de aprendizaje para actualizarse con las nuevas posibilidades que van saliendo al mercado. Es por eso que cada vez que llega una nueva máquina a Fundo Cotrilla, son los mismos técnicos alemanes quienes viajan hasta Paillaco para enseñarle el funcionamiento a los operarios chilenos.

“Creemos que, si se quiere optimizar los recursos, maximizar los rendimientos y perfeccionar los procesos, es clave que se vaya avanzando de la mano con la tecnología. Tanto en el mundo agrícola como en los otros negocios, es importante invertir para no quedarse atrás.”

Mirando hacia el futuro

La familia Rademacher Wagner está constantemente atenta a los avances tecnológicos de nuevas máquinas cosechadoras, nuevas plantadoras y nueva tecnología que se esté usando, principalmente en el área de producción de papas. “Porque siempre hay algo para mejorar”, dice Jorge Andrés.

Es por eso que, en ese mismo camino de perfeccionamiento, están en permanente contacto con sus proveedores alemanes, a quienes también visitan a menudo. “Somos una empresa familiar y las visitas a Alemania son siempre para ir perfeccionándonos, aprendiendo y conociendo más del mundo agrícola, de los avances tecnológicos y de todo lo que tiene que ver con el campo.”