Al finalizar la temporada 2018-19, por primera vez Chile superó la barrera de las 180 mil toneladas de cerezas exportadas, enviando el 88% del total a China, país en el que 180 millones de personas consumieron cerezas durante dicho periodo.

Por su parte, la producción de esta fruta en Chile sigue creciendo a pasos agigantados; según cifras del Ministerio de Agricultura, su producción se encuentra en el tercer lugar a nivel nacional con un crecimiento del 56,7% en tres años y, en materia de exportaciones, esta fruta se transformó, en términos de valor, en la más importante del país, superando a la uva de mesa por primera vez.

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Desde hace aproximadamente 5 años que explotó el boom de las cerezas chilenas que se envían a China, y es que la tradición que ellos tienen de comer esta fruta para el Año Nuevo Chino es un gran aliado para lograr el éxito en ventas que nuestro país ha experimentado los últimos años.

Durante la última temporada, y de acuerdo a cifras entregadas por el Banco Central, la cereza fue uno los principales productos exportados en el rubro de fruta fresca, al totalizar envíos por US$1.080 millones. Cristián Tagle, presidente del Comité de Cerezas de ASOEX, destacó a la agencia de noticias Xinhua que estar superando los mil millones de dólares en ventas de cerezas es algo “inédito”, que “por primera vez está pasando”. Tagle también afirmó que Chile está superando la barrera de las 180.000 toneladas de cerezas exportadas, lo que significa que esta fruta se está convirtiendo en la exportación de mayor valor para el país.

Según datos del Banco Central, cabe mencionar la expansión de 110,4% de las exportaciones de cerezas, la cual fue determinante en el incremento de los envíos de fruta fresca. El principal mercado para el envío de cereza continuó siendo China, concentrando el 88,3% de éstos.

De acuerdo al artículo “La fruticultura en Chile: tendencias productivas y su expresión territorial”, publicado por ODEPA en mayo de 2019, el 10,5% de la superficie frutícola de nuestro país corresponde a huertos de cerezos, con 36.605 hectáreas en total y se estima que para el 2021 sean 40 mil há. Cristián Tagle afirmó “vamos a necesitar el doble de volumen de cerezas para satisfacer la demanda de mercado que viene de China. Estamos muy esperanzados, muy confiados en que este boom se va a ir presentando y nosotros tenemos el desafío de poder entregar un producto de calidad en tiempo y forma”.

Sin duda que este crecimiento es positivo para los productores de cerezas en Chile, sobre todo, considerando los datos presentados en el Global Cherry Summit 2019 por Claudio Vial, gerente general de Ranco Cherries, quien sostuvo que Chile representa entre el 93% y 95% de las cerezas que se exportan desde el hemisferio sur con 180.572 toneladas exportadas en la temporada 2018/19, seguido por Australia, con bastante distancia, con 5.213 toneladas durante el mismo periodo.

El éxito se propaga

Producir cerezas no es tan sencillo como todos quisieran; los árboles se demoran aproximadamente 5 años para estar en plena producción; son sensibles al clima, ya que no pueden recibir heladas en la época de floración y cuaja, y tampoco mucho calor ni lluvia cuando ya tienen frutos; la cosecha debe ser de manera manual y con personal calificado; el proceso de postcosecha es de vital importancia para que la fruta llegue a destino en perfectas condiciones, es decir, debe ser procesada y enfriada en menos de 24 horas, ser despachada a los dos días y embarcada para llegar a destino lo antes posible.

A pesar de dichas exigencias, el auspicioso escenario que están viviendo los cereceros en nuestro país ha traído importantes efectos positivos para el mundo que rodea la producción de cerezas; y es que no solo los productores se han visto beneficiados con las ganancias, sino que también hay distintos sectores que han sabido aprovechar este boom; siguiendo de cerca las necesidades de los agricultores y entregando soluciones a ellas, como es el caso de los techos; las torres de control de helada; embalajes; máquinas procesadoras; viveros y otros, todo para lograr llegar a destino con una fruta en perfectas condiciones en cuanto a sabor, color y firmeza.

Un ejemplo de lo anterior son las empresas que instalan techos en huertos de cerezos -con el objetivo de reducir los riesgos ante eventuales lluvias o granizos- como Delsantek, Serroplast, Empack y Stoma, entre otras. Andrés Aspillaga, gerente general de Stoma, afirma que han sido años muy positivos para el rubro. “Hace algunos años nosotros nos dimos cuenta de esta necesidad que tenían los cereceros y quisimos entregarles una solución, por lo que empezamos a instalar techos y mallas para el viento. Estas últimas las instalamos en Chile Chico, zona austral que los últimos 4 años ha tenido un gran aumento en plantaciones de cerezas, y que, a pesar de no tener tanta lluvia, sí hay mucho viento que perjudica los árboles, por lo que las mallas llegan a ser una muy buena solución para eso.” En esa misma línea, Andrés cree que, incluso cuando el mundo de las cerezas lleva varios años de prosperidad, aún le queda mucho camino por recorrer y “esta industria va a seguir creciendo, por lo que es fundamental hacer las cosas bien en todo orden de cosas”.
También está el caso de las torres de control de heladas, como Tecnipack, Zimex y Agroimec, entre otras. Rafael Barahona, gerente comercial de Agroimec, afirma que, si bien hace 20 años que ellos instalan máquinas de viento para controlar heladas, no siempre lo han hecho para huertos de cerezos, sino que se han movido de acuerdo al mercado. “Desde hace aproximadamente 5 años que hemos visto un aumento sustantivo en la instalación de torres en huertos de cerezos. Por ejemplo, este año hemos instalado 150 ventiladores, siendo el 80% de ellos en huertos de cerezos. También hemos sido testigos de la extensión de zonas geográficas donde se produce esta fruta, ya que tenemos clientes que han instalado torres hasta en la IX Región e incluso en Chile Chico”.
Por su parte, viveros como Univiveros; Viveros Copequén; Vivero Los Olmos y Viveros Rancagua, entre otros, también han sido testigos del gran boom de las cerezas. Andrés Valdivia, dueño de Viveros Rancagua, reconoce que el crecimiento que ellos han tenido en cuanto a producción de plantas ha sido en dimensiones que no se imaginaban. “La verdad es que el aumento en la producción de plantas de cerezas ha sido increíble, tanto que los viveros no han sido capaces de cumplir con la demanda que exige el mercado. Por eso es que nosotros hemos creado una nueva sucursal de nuestro Vivero en Osorno, con el fin de contar con producción de plantas en la zona sur”.
De todas formas, todo apunta que vale la pena el esfuerzo de tanta inversión por parte de los productores, ya que los retornos son muy buenos. Claudio Vial, Gerente General de Ranco Cherries, afirma que hasta ahora éste podría ser un año de buenas producciones. “Está pendiente por ver cómo evoluciona la primavera, pero si no hay grandes eventos climáticos adversos, todo indica que será un año récord de producción, con volúmenes que se ubicarían en el rango de los 40 a 50 millones de cajas exportadas desde Chile.” Con ese escenario, “será un desafío importante la venta de los volúmenes que se espera producir. La mejor forma de enfrentar este desafío es estar 100% concentrados en tener un producto de calidad.” Y es que en China, el precio y la calidad de esta fruta están directamente relacionados.

Expansión geográfica de huertos

En la clase media china, las cerezas representan estatus por su color rojo, dulzor y escasez -y por consiguiente, exclusividad-, por lo que son el regalo perfecto para desear prosperidad y éxito durante la festividad de Año Nuevo. Y como estamos hablando de una clase media de 350 millones de personas, que cada vez tiene más poder adquisitivo, se considera un mercado muy bueno para potenciar este fruto.

Es por lo anterior que los productores chilenos no han querido dejar pasar esta oportunidad, por lo que además de invertir en tecnologías que aseguren una mejor cosecha y producto final, también están invirtiendo en la plantación de más y más hectáreas. Andrés Valdivia es testigo de esta expansión territorial que están experimentando los cereceros: “En el sur de Chile estamos viviendo lo que la zona central vivió hace 40 años en cuanto a crecimiento, por lo que nuestra sucursal de Osorno llegó a satisfacer la demanda de plantas de los productores de esa zona, además de perfeccionar las plantas para entregar un mejor producto”.

De la misma manera, Rafael Barahona afirma “sin duda que ha habido una extensión geográfica de los huertos de producción de cerezas, nosotros además de la instalación de torres en la VIII y IX región, lo hemos hecho en Chile Chico”.