Actualmente Chile está sufriendo la peor sequía de su historia. Nunca antes el país, y en especial la zona central, había sufrido una condición de escasez hídrica como la que estamos viviendo hoy.
El último año se emitieron 6 declaraciones de emergencia agrícola, que afectan a 119 comunas en 6 regiones, y se declaró zona de catástrofe en las regiones de Coquimbo y Valparaíso.

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La agricultura, junto con la minería y el sector forestal, son los sectores económicos de nuestro país que más se han visto afectados durante los últimos meses por los efectos de la sequía. El llamado “terremoto silencioso” cada día grita más fuerte a través de nuevas réplicas en la agroindustria; escasez de agua que limita el riego agrícola; disminución en rendimientos y calidad de la fruta; falta de agua para la ganadería y en consecuencia aumento del precio del forraje y otros.

A fines de febrero, cuando aún quedan algunos meses para que termine la temporada agrícola, el ministro de agricultura, Antonio Walker, aseguró que su cartera no cuenta con los recursos suficientes para enfrentar este gran problema. “Siendo bien honesto, no tenemos recursos para enfrentar una sequía de esta envergadura. Esta es la sequía más grande de la historia de Chile por lejos, ha sido un terremoto”.

La Dirección General de Agua, en el boletín mensual correspondiente a enero 2020, afirma que desde la región del Ñuble al sur, zona en que las precipitaciones son más importantes en este período, actualmente se tienen déficits que van del 43% al 78%. “En relación con el año pasado, los caudales actuales son todos menores a los del año pasado a igual fecha con la sola excepción de los ríos Copiapó, Huasco y Biobío”. Además, en el documento se agrega que, en cuanto a los embalses, “a nivel nacional y en términos globales, éstos presentan un déficit de un 43% con respecto a sus promedios. El déficit más significativo corresponde a los embalses mixtos, dedicados a la generación y al riego, los que tienen un déficit de un 56%, representando un 65% del volumen promedio total”. Finalmente, el documento agrega que actualmente “el almacenamiento global corresponde a un 38% de la capacidad total, y comparado con igual fecha del año anterior, el volumen total embalsado en el país es inferior en un 19%”.

A principios de febrero de este año, la DGA publicó otro boletín donde se decía que 12 de los principales ríos de Chile contaban con caudales por debajo de sus mínimos históricos. Por ejemplo, el río Alicahue de la región de Valparaíso tiene un 97% de déficit, mientras que el río Mapocho tenía un 71% de déficit con respecto a su promedio.

En el mapa de la zona central de Chile que se muestra a continuación, se representa el déficit de precipitaciones acumuladas a enero 2020, en comparación con el promedio histórico para el mismo mes entre los años 1981 y 2010. (Fuente: DGA).
El 21 de enero 2020, Fernando Santibáñez, bioclimatólogo y profesor de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, afirmó a radio Cooperativa que no es sorprendente que nuestro país esté enfrentando una sequía. “Lo que sí sorprende es la longitud de esta sequía, ya que llevamos 11 años por debajo del promedio”. También sostuvo que los pronósticos son relativamente inciertos, pero que hay algunos indicadores que alimentan cierta esperanza para este 2020: “como es la presencia de una enorme mancha de agua caliente en el océano, la que se viene aproximando de Australia a América. Esta mancha puede traer un alivio a la sequía, porque viene muy desplazada hacia la zona austral, por lo tanto es casi seguro que esto va a producir mayor frecuencia e intensidad de lluvia en las zonas patagónicas. Pero de todas formas es dudoso cuánto va a ayudar en la zona central”.

Cambios en la producción

Durante los últimos años, la agricultura chilena se ha visto resentida por los efectos del cambio climático, sin ir más lejos, se ha generado un notorio desplazamiento de producción frutícola hacia el sur de nuestro país, así como también una notoria reconversión de cultivos anuales hacia frutales.

Miguel Frey, gerente de Línea de Fitosanitarios y Nutrición Vegetal de Coagra, afirma que efectivamente se han visto cambios en la producción agrícola. “Nosotros somos testigos de cómo nuestros clientes han ido migrando con sus producciones hacia zonas más al sur, y eso lo vemos reflejado en los -cada vez más frecuentes- pedidos de productos para la producción frutícola, por ejemplo, productos para cerezas que antes solo se vendían en la zona central, hoy se venden hasta la región de Los Lagos”.

En esa misma línea, el estudio “La Fruticultura en Chile: tendencias productivas y su expresión territorial” publicado por Odepa en mayo 2019, dice que las regiones de La Araucanía y Ñuble, con un comportamiento prácticamente marginal en la producción frutícola en 2003, son las unidades con mayor crecimiento porcentual, avanzando en estos 15 años a los lugares sexto y séptimo en el ranking de superficie frutícola. “Este es un signo claro de la expansión de la fruticultura hacia el sur de los focos geográficos de expansión primigenia, en patrones de uso del suelo diferentes a los del comienzo del proceso exportador, proceso que no ha implicado el debilitamiento del sector en sus zonas productivas más meridionales. Un proceso similar de expansión, aunque en menor escala, ocurre en las regiones de Los Ríos y Los Lagos, las que prácticamente doblan su superficie durante el período de análisis. Finalmente, las regiones desérticas extremas del norte del país, junto con Aysén, muestran aún un proceso de crecimiento incipiente de la fruticultura en sus territorios.

No obstante, hay productores que no tienen la posibilidad de migrar al sur, pero que se están viendo altamente afectados por la falta de agua para regar sus predios agrícolas. En esos casos, es de vital importancia saber cómo aprovechar y maximizar el recurso hídrico. Al ser el agua un elemento fundamental en el agro, se podría decir que hoy día, en época de sequía, el riego tecnificado es la respuesta de lo que cualquier campo necesita para tener buenos resultados en términos de rendimiento, calibre, sabor, color y otros.

Conversamos con Andrés Olivos, Gerente de Innovación de Olivos riego, quien afirma que actualmente es posible regar con menos agua, dado que existen nuevas tecnologías que permiten hacer más productivo el uso de ésta. "Hoy existe la tecnología necesaria para realizar un manejo integrado de riego que requiere monitorear la eficiencia de los equipos, el estado hídrico de la planta y conocer la humedad del suelo, que son variables fundamentales para efectuar riegos más eficientes. Por ejemplo, nosotros contamos con DREAM 2, tecnología israelita capaz de controlar múltiples equipos de riego con un solo programador”.

#CuidemosElAgua

Desde 2010 Chile está sufriendo la peor sequía de su historia. Nunca antes el país, y en especial la zona central, había sufrido una condición de escasez hídrica como la que estamos viviendo en la actualidad (Fuente: Gobierno de Chile).

Distintas organizaciones nacionales han decidido tomar una postura activa frente a este tema, como la campaña que lanzó el Gobierno el pasado mes de enero 2020: “Cuidemos el agua”, la que contempla una página web (www.cuidemoselagua.cl) en la que se publican recomendaciones para el mejor cuidado del agua y algunas medidas implementadas y nuevas propuestas, como la Ley de Fomento al Riego que considera para este 2020 $67.500 millones y un aporte extra de $10.000 millones; 17.000 agricultores serán beneficiados con $5.700 millones para forraje y alimentación de colmenas en riesgo; para la cuenca de Choapa se contempla la puesta en operación del pozo Pelambre y entrega a canales de riego; se iniciará la operación del embalse Valle Hermoso, el cual permitirá el riego de 1.500 hectáreas con sus 20 millones de m3; $100.000 millones para la optimización del uso del agua con nuevas tecnologías y obras de riego; apoyo a una cartera de 15 proyectos de inversión privada en obras de acueductos, embalses, plantas desalinizadoras y estanques que representan una inversión por más de US$4.700 millones; y otros.

En palabras del propio Ministro de Agricultura, “El cambio climático llegó para quedarse y esto no va a cambiar, entonces tenemos que ver cómo abordamos este tema. No desde nuestro color político, sino como un tema realmente de Estado, un tema país”.