La empresaria y presidenta del holding Agrotop repasa su camino en el agro, marcado por el emprendimiento y una mirada pragmática del liderazgo, donde el género —asegura— nunca fue una barrera interna. Desde su experiencia, aborda los desafíos actuales del sector, entre ellos, la eficiencia, la tecnología y una nueva generación que llega a renovar la forma de producir.
No hubo épica en la decisión. Tampoco un quiebre dramático. Más bien, una convicción que se fue aclarando con la práctica. Karina von Baer estudió Agronomía y, tras un breve paso trabajando con su padre, entendió que lo suyo no era seguir un camino trazado, sino abrir uno propio.
“Pensé que trabajar con la familia era como trabajar para tu propia empresa, pero no es la realidad. Ahí decidí emprender. Bastante pronto”, recuerda.
Ese impulso derivó en la creación de cuatro compañías con presencia en el sur de Chile. Oleotop, Granotop, Avenatop y Saprosem están agrupadas bajo el holding Agrotop, consolidando una operación diversificada en el sector.
A esto se suma el reciente lanzamiento de un fondo de inversión por más de US$15 millones, orientado a impulsar startups vinculadas a la salmonicultura, con foco en áreas como agtech, foodtech y climatech, iniciativa que busca conectar innovación, capital y conocimiento en torno a una de las industrias más dinámicas del sur del país.
Al hablar de su historia en el agro, hay un elemento que aparece desprovisto de conflicto: el hecho de ser mujer.
“En mi casa todas las mujeres trabajaban. Mi abuela era genetista de vacas, mi mamá trabajó con mi padre, mi tía era agricultora. Entonces nunca fue un tema. Y cuando no es un tema para uno, no te lo cuestionas”, dice.
Eso no significa que el entorno haya sido siempre neutro. “Te pasan cosas todos los días”, reconoce. “Pero tienes dos opciones: te pones arisca o te ríes y devuelves la talla. Es como si enganchas o no enganchas”, comenta.
Su forma de avanzar ha sido, más bien, desde la coherencia personal. “Ser uno”, resume, es un criterio que la llevó a abrirse camino en espacios históricamente masculinos, pero que ya están cambiando. “Las mujeres tenemos ventajas en liderazgo. Delegamos más en el equipo, porque tenemos menos tiempo. Eso nos obliga a ser eficientes”, señala.
Mamá de tres hijos, ha integrado trabajo y familia en una misma dinámica: “Los subo al carro. Han crecido viendo cómo se compra, cómo se vende, cómo se financia. Eso es una ventaja enorme”.
A partir de esa experiencia, su mirada sobre el agro hoy está fuertemente anclada en la gestión y la capacidad de adaptación.
—¿Cuáles son hoy, desde esa experiencia en terreno, las claves para construir un negocio agrícola resiliente en un escenario tan cambiante?
“Siempre tecnología, innovación y eficiencia. Esto es un proceso productivo. Se trata de producir más con menos, en menos tiempo, con estructuras bien organizadas. Es mucha gestión, entender dónde están los cuellos de botella y ordenar”.
—Y cuando hablas de eficiencia y gestión, ¿dónde se están jugando hoy esos cuellos de botella en la práctica?
“En la gestión. En cómo organizas, en cómo tomas decisiones. Muchas veces no es falta de tecnología, es falta de orden o de entender bien el proceso”.
—En ese contexto, ¿qué rol están jugando las nuevas generaciones en empujar estos cambios dentro del sector?
“Los jóvenes están llegando con otra lógica. Digitalizan todo, analizan distinto, tienen acceso a tecnología y al mundo de forma muy fácil. Eso empuja a cambios”.
—¿Y cómo convive esa nueva forma de hacer las cosas con la experiencia de generaciones mayores o productores más tradicionales?
“Tiene que haber un complemento. Los jóvenes traen la idea, la tecnología, las ganas, y nosotros traemos la experiencia y el capital. Esa combinación es muy potente”.
—Esa misma lógica de complementariedad se refleja en el fondo que están impulsando. ¿Qué buscan con esa iniciativa?
“Estamos trabajando con startups en agtech, foodtech y clima. Es una inversión grande, y la idea es justamente acompañar a estos nuevos proyectos con experiencia y recursos. Para mí, ese modelo es espectacular”.
—Mirando el sector en su conjunto, y considerando esa diversidad que tiene Chile, ¿dónde ves hoy las mayores oportunidades para emprender?
“Es difícil acotar, porque Chile tiene una agricultura muy diversa, de norte a sur. Pero diría que todos los procesos productivos están siendo cuestionados. Y ahí siempre hay oportunidades”.
—Dentro de ese escenario más amplio, ¿qué tipo de desarrollos o cruces tecnológicos te parecen más prometedores hoy?
“Todo lo que cruza biotecnología, biología molecular e inteligencia artificial. Ahí está pasando algo muy fuerte. También el uso de imágenes satelitales y análisis de datos. Son mundos que antes estaban separados y hoy se están juntando”.
—¿Y cómo se traduce ese avance tecnológico en mejoras concretas en la productividad agrícola?
“Te permite avanzar mucho más rápido. Antes no tenías esas herramientas. Hoy puedes identificar cosas que antes eran imposibles de ver”.
—En paralelo, y pensando en producir mejor, ¿qué tan relevante se vuelve el enfoque de economía circular?
“Es clave. Tenemos que hacernos cargo de la huella que estamos dejando. Además, se conecta directamente con el tema de la eficiencia, con el producir más con menos”.
—En ese mismo eje, ¿cómo ves innovaciones que trabajan desde los residuos, como lo que impulsa Neogreen?
“Totalmente. Todo lo que es transformar residuos en productos útiles es el mejor de los mundos. Estás generando valor desde algo que antes era un desecho”.
—Y en ese escenario más exigente, ¿cómo se posiciona hoy Chile en el agro global?
“Chile tiene industrias globales muy relevantes: salmones, frutas, semillas, forestal. Ya no estamos tan atrás como antes. Hay áreas donde estamos al nivel o incluso adelante”.
—Finalmente, y volviendo al punto de partida, ¿qué le dirías a alguien que hoy está pensando en emprender en agricultura?
“Que los límites se los pone uno y que lo más difícil, pero importante, es conocerse a uno mismo. Saber en qué eres bueno y en qué necesitas ayuda. Cuando logras esa claridad, avanzas mucho más rápido”.






