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Coagra comparte sus avances clave en sustentabilidad 2024

Con una mirada integral que conecta la gestión empresarial, el bienestar de las personas, la comunidad y el medio ambiente, Coagra ha dado importantes pasos en su compromiso con la sustentabilidad durante 2024.

Este video resumen, te invita a conocer los hitos más relevantes de este período, reflejando el trabajo sostenido en torno a cuatro dimensiones clave: gobernanza, trabajadores, comunidad y medio ambiente.

Excelencia en gestión y gobernanza

Por sexto año consecutivo, Coagra fue reconocida con el premio Mejores Empresas Chilenas, otorgado por Deloitte, reafirmando su compromiso con una gestión sólida, ética y orientada a largo plazo.

Bienestar, seguridad y desarrollo de las personas

En la dimensión interna, destaca el primer lugar obtenido en el ranking Building Happiness de BUK, en la categoría empresas medianas. El resultado refleja un alto nivel de satisfacción de los equipos, con un 91,78% de colaboradores que dijeron sentirse felices en su lugar de trabajo.

Durante el año, se alcanzaron 58.400 horas de capacitación, con un promedio de 153 horas por colaborador, fortaleciendo el desarrollo profesional en toda la organización.

Además, se logró una importante reducción en la tasa de accidentabilidad, alcanzando 0,27 accidentes por cada 100 trabajadores, el índice más bajo en los 62 años de historia de la empresa.

También se implementó el Proyecto de Inclusión Coagra, que permitió la incorporación de personas en situación de discapacidad a distintas áreas del equipo.

Conexión con la comunidad y compromiso con la educación

Durante 2024, se firmó una alianza con la Fundación Impulso Docente y SNA Educa, mediante el apadrinamiento del Liceo Bicentenario Agrícola Marta Martínez Cruz, en la comuna de Yerbas Buenas. Esta colaboración incluyó la realización de charlas técnicas y mentorías a proyectos estudiantiles, reforzando el vínculo entre la empresa, la educación y el desarrollo local.

En paralelo, la campaña interna “1+1: Integración a través de la inclusión” permitió aumentar en un 25% el aporte a la Fundación Teletón, reafirmando el compromiso de la compañía con la integración social.

Medio ambiente: reducción de huella y nuevas soluciones

En el plano ambiental, Coagra continúa avanzando en el cumplimiento de metas medibles. Este año logró reducir un 13% su huella de carbono, en comparación con su primera medición en 2019.

También fue reconocida nuevamente por el Ministerio del Medio Ambiente y el programa Huella Chile, al obtener el sello de cuantificación y el sello de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, gracias a iniciativas como:

  • La migración a luminarias LED, que permitió una reducción del 49% en las emisiones por iluminación.
  • La modernización de sistemas de calefacción, logrando una disminución del 61% en emisiones estacionarias.

En agosto, comenzó a operar la Planta Fotovoltaica de Energía San Vicente, que aportará 250 KW anuales al Sistema Nacional de Energía, equivalentes al consumo eléctrico de hasta 8 sucursales de Coagra, con un impacto directo en la reducción del alcance 2 de la huella de carbono.

También se ha reducido en 49% la huella hídrica, gracias a iniciativas como jardines de bajo consumo, digitalización de documentos legales y administrativos, y la implementación de un sistema de recuperación de aguas grises para riego en la administración central.

Por último, destaca la ejecución del Proyecto Zero Waste, que busca eliminar el envío de residuos a rellenos sanitarios. En 2024, se logró revalorizar el 76% de los residuos generados.

Un registro para conocer, reflexionar y seguir construyendo

En pocos minutos, el video te muestra cómo los valores y acciones concretas del trabajo diario se traducen en impactos reales y sostenibles.

Mira nuestro Reporte de Sustentabilidad 2024 aquí.

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Competitividad en cerezas: cómo responder a un consumidor chino cada vez más exigente

Con más del 90% de las exportaciones chilenas de cereza destinadas a China, Claudio Vial, gerente general de Ranco Cherries, analiza las claves comerciales y agronómicas para mantener la competitividad: fruta firme, sabor consistente y cosechas bien manejadas.

Chile es el mayor exportador mundial de cerezas en fresco, con un volumen de 643.377 toneladas enviadas durante la temporada 2024-2025, según cifras del Comité de Cerezas de Asoex. De ese total, más del 90% tuvo como destino el mercado chino, donde los consumidores valoran atributos específicos de calidad como firmeza, sabor y ausencia de defectos. Para mantener la competitividad en un entorno cada vez más exigente, Claudio Vial, gerente general de la exportadora Ranco Cherries, detalla en esta entrevista cómo están trabajando junto a sus productores para anticiparse a los desafíos de la próxima temporada.

—¿Cuáles son los atributos más valorados por los mercados de destino y cómo están cambiando los estándares de calidad?

A juicio de Vial, el principal mercado —China— define gran parte de las exigencias actuales. “El atributo más valorado es la firmeza: quieren una cereza crocante, que se sienta fresca y consistente al morder”, indica. En segundo lugar, los consumidores valoran un buen sabor y una fruta sin defectos visibles de condición.

Respecto del calibre, si bien siempre se prefiere fruta más grande, hay matices. “El calibre está relacionado con sabor y firmeza, pero no es lo más determinante. Sin embargo, con una mayor oferta global, los calibres pequeños tienden a ser castigados en precio”, explica. Esa correlación calibre–calidad obliga a planificar bien desde el huerto.

—¿Qué se anticipa para esta temporada en términos de calidad de fruta, considerando factores como horas frío, condición de llegada y logística?

El ejecutivo señala que, si bien el invierno partió con acumulación de frío deficiente, junio trajo cierta recuperación. “Es un año que podría considerarse más normal”, comenta. Otro factor relevante para esta temporada  es que el Año Nuevo Chino en 2026 será más tardío, el 17 de febrero. “Eso hace que las cosechas no sean tan aceleradas. Los productores están muy conscientes de la necesidad de regular carga para lograr fruta con buen calibre y firmeza”, agrega.

—¿Cómo se están abordando los manejos fitosanitarios en un contexto de presión por reducir costos?

Vial plantea que la eficiencia es clave, pero hay ciertos programas que no pueden ser descuidados. “En lo fitosanitario, especialmente lo relacionado con plagas, sanidad y fungicidas, no se puede bajar la guardia. Son requisitos ineludibles para exportar”, afirma. Donde sí se pueden generar ahorros, dice, es en mejorar la eficiencia de las aplicaciones y en optimizar la regulación de carga desde la poda, evitando ajustes tardíos que encarecen el proceso.

—¿Qué problemas poscosecha se observan con más frecuencia en destino y cómo pueden prevenirse desde el huerto?

El gran talón de Aquiles, según el gerente de Ranco Cherries, es la falta de firmeza. “Si la fruta no está firme, la condición en destino se ve comprometida”, afirma. Para evitarlo, se requiere una combinación de manejos: buena poda para asegurar iluminación, regulación de carga adecuada y ventilación del huerto.

También menciona diferencias por variedad. En las variedades tempranas, la condición se ve más influida por factores de primavera, como lluvias tardías en octubre o noviembre. En cambio, en las variedades de diciembre, el riesgo climático es menor y la calidad depende más de una cosecha oportuna en color y firmeza. “Cada vez se requiere más precisión en esos parámetros”, advierte.

—¿Cómo trabajan con los productores para garantizar fruta que cumpla con los requerimientos del mercado?

Desde Ranco Cherries explican que el trabajo con los productores se da de manera integral, abordando tanto aspectos técnicos como de planificación. En el plano fitosanitario, aseguran que se cumpla un programa básico orientado a cumplir las exigencias de los mercados en materia de plagas y residuos. En cuanto a poda y regulación de carga, entregan apoyo técnico con conteos de yemas y análisis detallados para orientar decisiones informadas y eficaces. Durante la cosecha, acompañan en terreno a los productores para definir los puntos óptimos de cosecha, el color adecuado y el momento más conveniente para la recolección, evitando así pérdidas por decisiones equivocadas.

—¿Qué cambios son necesarios en la producción nacional para sostener la competitividad internacional?

Vial recuerda que Chile es responsable del 97% de las exportaciones de cereza del hemisferio sur, lo que implica una gran responsabilidad. “La clave está en tener fruta firme y de buena calidad, con manejos oportunos. Eso incluye una cosecha precisa y una regulación de carga inteligente”, subraya.

También destaca un cambio en la lógica comercial: “El mercado ya no se reduce al Año Nuevo Chino. Hoy queremos que los consumidores compren cerezas todas las semanas, y para eso la experiencia de consumo debe ser excelente”.

Como ejemplo, recuerda que esta temporada, buena parte de la fruta cosechada en diciembre llegará a destino en el mes de enero, cuando todavía es muy lejano el año nuevo chino. Sólo la fruta cosechada en enero, que es una porción menor del volumen, tendrá menos  de 45 días de postcosecha para la festividad. “Eso significa que no todo será consumo de celebración: necesitamos que nuestros consumidores compren cerezas semanalmente durante toda la temporada, especialmente en el mes de enero para el peak de arribos.

—¿Qué otros mercados se están explorando, más allá de China?

Aunque el gigante asiático sigue siendo el principal destino, Ranco Cherries también trabaja con Corea, Inglaterra, Estados Unidos y países europeos. “Son mercados más lentos. En China se vende un contenedor en una hora; en Europa, puede tardar una semana”, compara.

Aun así, valora la estrategia de diversificación. “China seguirá siendo el motor del negocio, pero otros destinos cumplen un rol importante para dar estabilidad al sistema y ampliar el consumo”, concluye.

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Volver a enamorar a China: los desafíos de calidad que enfrenta la cereza chilena en 2025

Con exigencias crecientes del mercado internacional y una temporada marcada por una acumulación irregular de frío invernal, el asesor agronómico Ricardo Miño repasa las claves técnicas que permitirán mantener la calidad y competitividad del principal producto frutícola de exportación chileno.

La cereza se ha consolidado como la principal fruta de exportación de Chile, con más de 415 mil toneladas enviadas en la temporada 2023-2024, según datos de Odepa. Sin embargo, la campaña 2025 se proyecta compleja. La acumulación de horas frío ha sido irregular en gran parte del país, lo que podría comprometer el desarrollo fenológico del cultivo, afectando su calidad final. En este escenario, el rol de los asesores técnicos cobra especial relevancia. Ricardo Miño, especialista en cerezos, entrega una radiografía precisa de los factores que hoy definen la calidad exportable, las tecnologías en uso y las estrategias para no perder el sitial privilegiado que Chile ocupa en el mercado chino.

¿Cuáles son los principales factores agronómicos que definen la calidad de una cereza en el escenario actual, considerando la presión del mercado internacional?

“En el último tiempo, y en realidad desde hace bastantes años, nuestro principal mercado que es China nos exige una fruta de muy buen tamaño —idealmente sobre el calibre 28—, aunque en algunas variedades basta con calibres sobre 26, ya que genéticamente les cuesta alcanzar un mayor diámetro. En todos los casos se espera una firmeza adecuada, ojalá superior a 75 unidades de durofel, y un sabor equilibrado, con buena relación entre acidez y sólidos solubles. Además, se espera fruta con el mínimo de defectos de condición y calidad”.

En un año marcado por una acumulación irregular de horas frío en varios sectores del país, ¿Cómo afecta esto la calidad de la fruta? ¿Y qué estrategias recomiendan ustedes para mitigar este impacto desde el huerto?

“Totalmente de acuerdo: la acumulación de frío ha sido bastante irregular. Comenzamos con valores muy bajos, similares a los peores años en términos de frío invernal. Aunque hubo una recuperación tardía en las últimas semanas, creemos que ese repunte no basta para lograr una adecuada termina fisiológica.

En años de baja acumulación, se observan desórdenes en todos los procesos fenológicos: floraciones irregulares, desarrollo desigual del fruto y cosechas desuniformes, especialmente en el color. Para mitigar esto, usamos rompedores de dormancia —principalmente cianamida hidrogenada— en variedades que lo requieren, como Santina, que es especialmente sensible al déficit de frío.

También recomendamos el uso de homogenizadores para sincronizar la floración, mejorar el calibre final y lograr una cosecha más uniforme, idealmente al barrer”.

¿Qué tecnologías o manejos están usando actualmente los productores líderes en Chile para asegurar calibre, firmeza y condición en destino?

“La clave está en un adecuado ajuste de carga. Una regulación temprana permite distribuir mejor las reservas del árbol. Junto con eso, se debe evitar errores en el manejo del riego y la nutrición, y mantener un huerto sano. La calidad se construye disminuyendo al máximo cualquier fuente de estrés”.

Desde su experiencia, ¿cuáles son los errores más frecuentes que se cometen en la etapa de precosecha y que comprometen la calidad de la fruta?

“El error más común ha sido priorizar el volumen sobre la calidad. Un ajuste de carga deficiente es frecuente. Además, se cometen errores de riego —pensando erróneamente que más agua mejora el calibre— y se descuida la nutrición.

Otro punto crítico es la cosecha. Hacerla apurada y sin control repercute directamente en la poscosecha. Hoy la industria internacional exige cada vez más en términos de condición y firmeza al arribo”.

La industria internacional está cada vez más exigente en términos de condición y poscosecha. ¿Cómo se puede anticipar eso desde la planificación de huerto y la elección de variedades?

“La planificación estratégica es fundamental. Antes no se consideraban tanto las condiciones edafoclimáticas, lo cual hoy sabemos que es un error. Un mal diseño de riego o una mala elección de portainjertos puede acentuar los problemas de estrés.

También hemos aprendido que el uso de platabandas o camellones mejora notablemente el comportamiento del huerto, incluso en zonas sin napas freáticas. Esta práctica favorece el desarrollo radicular, lo que se traduce en plantas más sanas y resilientes”.

¿Qué rol cumple el riego y la nutrición en la construcción de calidad? ¿Qué prácticas están marcando la diferencia esta temporada?

“Riego y nutrición van de la mano. Son tal vez los principales talones de Aquiles de la industria. Aún no aprendemos del todo a regar cerezos: muchos huertos aplican el mismo esquema a todas las variedades, pese a que cada una tiene necesidades distintas.

Uno de los errores más costosos fue regar variedades nuevas como si fueran Santina. Hoy las tecnologías de precisión —sensores, tensiómetros, telemetría— permiten optimizar el uso del agua, ahorrar recursos y mejorar la calidad de la fruta”.

La cosecha temprana ha sido una apuesta de algunos productores de los últimos años. ¿Qué riesgo implica eso para la calidad y cómo se deben manejar?

“Es cierto, la cosecha temprana es una meta para muchos, pero requiere estar en sectores aptos o implementar tecnologías como macrotúneles o invernaderos. El mayor riesgo está en no retirar estas estructuras a tiempo, lo que puede generar fruta blanda.

Además, el manejo de riego y nutrición en estas condiciones debe ser muy preciso. Hemos visto casos de buen calibre pero firmeza insuficiente. Afortunadamente, varios productores ya han aprendido a ajustar sus prácticas, sacrificando un par de días para lograr fruta firme, sabrosa y de calidad superior”.

Mirando al futuro, ¿cómo cree usted que se va a redefinir el concepto de calidad para la cereza chilena en los próximos años y qué tan preparado está el sector para responder a esa demanda?

“Hace años que el mercado chino —nuestro principal y casi único cliente— nos exige fruta grande, firme y sabrosa. Desde 2019, las liquidaciones de calibres pequeños no cubren los costos. Ya desde 2020, solo el calibre J es rentable.

La industria necesita alinearse y avanzar en conjunto. Los productores son clave: si ellos lideran el cambio, todo será más fácil. No podemos seguir enviando fruta que el mercado no quiere. De un regalo premium, pasamos a ser algo común e incluso despreciado. Debemos reconquistar ese mercado”.

¿Qué última recomendación le daría a los productores para esta temporada?

“Lo más importante es trabajar para reducir al máximo el estrés del huerto, tanto biótico como abiótico. Todo parte por elegir bien la combinación variedad/portainjerto, y asegurar una base sólida para el desarrollo del sistema radicular.

Con un buen sustento, el árbol puede expresar todo su potencial, enferma menos y responde mejor. Es un enfoque integral que debemos seguir reforzando”.

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TURBINE® amplía su etiqueta con nuevas autorizaciones para frutales

TURBINE® es uno de los insecticidas más innovadores del portafolio Syngenta. Formulado a base de Flonicamid, un ingrediente activo de una clase química diferenciada, destaca por su exclusivo modo de acción, baja toxicidad en mamíferos, polinizadores e insectos benéficos, y un potente efecto anti-alimentario sobre plagas clave como mosquita blanca, pulgones y escamas.

Este mes, TURBINE® ha incorporado nuevas extensiones de uso en su etiqueta, ahora autorizado para diversos frutales como cítricos, carozos, nogal y avellano europeo. 

Unidos por la innovación. Queremos expresar nuestros agradecimientos a las entomólogas y entomólogos, así como a los laboratorios de monitoreo de plagas, quienes fueron clave en la introducción de esta nueva solución en el agro. Su valiosa colaboración y experiencia han sido fundamentales para este nuevo lanzamiento.

Nuevas extensiones de uso autorizadas en la etiqueta de TURBINE®:

  • Nectarino, Durazno, Ciruela, Cereza: Escama de San José (Diaspidiotus perniciosus).
  • Nogal: Escama de San José (Diaspidiotus perniciosus).
  • Avellano Europeo: Pulgón del avellano (Myzocallis corylis) y chinche del avellano (Leptoglossus chilensis).
  • Naranjo, Mandarino, Clementino, Limonero: Chanchito blanco (Pseudococcus sp.).

Para más información sobre TURBINE® y cómo puede ayudarte a proteger tus cultivos de manera eficiente y selectiva, visita:  https://www.syngenta.cl/product/crop-protection/insecticidas/turbine

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Salud mamaria y reproductiva: claves para una producción láctea sustentable

En el exigente escenario de la producción lechera, el bienestar del rebaño es un factor crítico. Dentro de este contexto, la salud mamaria y la salud reproductiva destacan como dos áreas fundamentales. Aunque suelen tratarse por separado, ambas están estrechamente interrelacionadas y comparten un punto de partida común: un animal bien nutrido, saludable y manejado con enfoque preventivo.

Para Eduardo García, especialista en calidad de leche y salud mamaria, el rendimiento de una vaca no puede entenderse solo desde la glándula mamaria. “Una vaca que cojea, que tiene problemas hepáticos o reproductivos, va a producir leche de menor calidad. Todo está conectado”, afirma.

Rolando Vidal, médico veterinario enfocado en reproducción bovina, complementa esta mirada señalando que las tasas de fertilidad y concepción dependen en gran medida del estado sanitario general del animal. “Si no existe una buena condición corporal, es muy difícil que el sistema reproductivo responda correctamente. La vaca puede estar produciendo leche, pero no necesariamente estará ovulando como debería”.

Ambos expertos coinciden en que la salud debe evaluarse desde una mirada integral, donde la nutrición, la gestión sanitaria, el manejo y la tecnología trabajan en conjunto.

Prevención: el camino más eficiente

Enfermedades como la mastitis subclínica o la endometritis postparto afectan silenciosamente la productividad. En el caso de la mastitis, se estima que provoca pérdidas globales anuales superiores a los 35 mil millones de dólares. Aunque muchas veces pasa desapercibida, sus consecuencias pueden ser graves, incluyendo reabsorciones embrionarias y disminución en la calidad composicional de la leche.

La estrategia más efectiva frente a estos desafíos es la prevención. García explica que todo comienza en la crianza, asegurando un calostro de calidad y evitando el uso de leche contaminada para las terneras. La rutina de ordeña, la limpieza del ambiente y la calibración de equipos son aspectos clave, pero ninguno de ellos compensa una mala alimentación.

Vidal, desde el ámbito reproductivo, destaca la necesidad de registros confiables, seguimiento semanal y una planificación clara. “No basta con decir que hoy salieron muchas vacas preñadas. Hay que saber con cuántas inseminaciones se logró y si los resultados son sostenibles”.

En esta línea, la incorporación de herramientas digitales ha facilitado una gestión más precisa. Hoy existen programas que permiten registrar datos desde el celular, evitando errores y acelerando la toma de decisiones. Además, dispositivos como collares de actividad, sensores de conductividad en leche o ecógrafos portátiles se han vuelto aliados habituales en predios tecnificados.

Sin embargo, ambos profesionales advierten que la tecnología solo aporta valor cuando existe un equipo capacitado para utilizarla. La falta de mano de obra calificada, especialmente entre los más jóvenes, sigue siendo un desafío transversal en el sector lechero.

La nutrición como base de todo

En ambas entrevistas, la nutrición animal aparece como un factor central y transversal. No solo incide directamente en la producción láctea, sino que determina la capacidad inmunológica del animal y su desempeño reproductivo. “El sistema inmune es altamente demandante de energía”, señala García. “Sin una dieta balanceada, no se puede responder adecuadamente frente a desafíos sanitarios”.

Micronutrientes como el zinc, cobre y selenio, además de vitaminas esenciales como la E, cumplen funciones clave como precursores de glóbulos blancos. Estos elementos fortalecen la respuesta inmunológica, en especial frente a infecciones mamarias. Vidal refuerza esta mirada desde el preparto, donde monitorear el pH ruminal es una herramienta preventiva para evitar trastornos metabólicos que luego afectan la fertilidad.

En este sentido, la asesoría especializada en nutrición animal cobra especial relevancia. Un animal que se alimenta bien, no solo produce más leche, sino que también logra mejores tasas de concepción, menor incidencia de enfermedades y, en consecuencia, una mayor vida útil dentro del sistema productivo.

La visión compartida por ambos profesionales es clara: no hay éxito posible si se trabaja de forma fragmentada. La interacción entre asesores nutricionales, veterinarios, encargados de ordeña y productores es esencial. “Las agendas individuales no sirven. El trabajo en equipo es el único camino para lograr resultados sostenibles”, concluye Vidal.

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Diego Gebauer y la historia de la lechería familiar Agrícola GK Bellavista: “Hoy la tecnología no es opcional, es una necesidad”

Con una mirada fresca, junto a su padre co-lideran una nueva etapa en el predio, ubicado en Osorno, combinando tecnología, precisión y visión emprendedora para enfrentar los desafíos actuales del rubro lechero.

En el sector La Calo Volcán, en la Región de Los Lagos, la familia Gebauer lleva décadas dedicada a la lechería. Todo comenzó con el bisabuelo de Diego Gebauer, quien inició las primeras actividades agrícolas en la zona, orientadas principalmente a la subsistencia.

Con el paso del tiempo, gracias al trabajo de su abuelo, Armin, y luego de su padre, Alberto, el predio fue especializándose hasta convertirse en una lechería consolidada y tecnificada. Hoy, es Diego quien lidera la administración de la Agrícola GK Bellavista, continuando el legado familiar con una mirada moderna y precisa.

Veterinario de profesión, Diego co-lidera la administración de la empresa junto a su padre Alberto hace algunos años, apenas finalizó sus estudios. Desde entonces, han impulsado juntos una serie de transformaciones técnicas para llevar la lechería a otro nivel.

Actualmente, la operación cuenta con unas 350 vacas en ordeña, con proyección a aumentar esa cifra a 400 en los próximos meses. Pero más allá del crecimiento en volumen, lo que define esta nueva etapa es el enfoque en la eficiencia, el bienestar animal y la toma de decisiones basada en datos concretos. “La diferencia hoy la hace la precisión. Ya no se puede trabajar al ojo, porque los márgenes son estrechos y las exigencias muchas”, explica Diego, de 30 años.

La lechería fue modernizada con equipamiento que permite medir individualmente la producción de leche por vaca, detectar tempranamente cuadros de mastitis mediante sensores de conductividad, controlar el comportamiento de cada animal a través de collares inteligentes, y registrar el peso mediante puertas separadoras automatizadas.

Toda esta información es procesada por un software que permite generar alertas en tiempo real y tomar decisiones informadas sobre la salud, el rendimiento y la alimentación del rebaño. “Antes, todas las vacas comían lo mismo, pero eso no es eficiente. Ahora podemos ajustar el concentrado según lo que realmente necesita cada una”, comenta.

Para Diego, esta tecnificación no reemplaza el rol del productor ni del equipo humano, pero sí mejora la capacidad de respuesta y reduce los errores. “El sistema funciona 24/7. Detecta cuando una vaca baja su producción, pierde peso o cambia su comportamiento, y muchas veces eso es el primer signo de que algo anda mal. Con esa información podemos actuar antes de que el problema se agrave”, explica. En un rubro donde los tiempos de reacción pueden marcar la diferencia entre rentabilidad y pérdida, este nivel de monitoreo representa una ventaja competitiva real, asegura.

Además del trabajo en la producción primaria, Diego ha impulsado un emprendimiento de productos elaborados a partir de leche A2, una variante proteica que es más digerible para muchas personas. Desde una pequeña planta produce leche A2, yogur y mantequilla.

Son productos de alta rotación, dice, que le permiten mantener una operación ágil y ajustada a su capacidad actual de almacenamiento y distribución. “Partió como un proyecto universitario, pero con el tiempo lo fui desarrollando en paralelo al trabajo en el campo. La gente busca productos diferenciados y bien hechos”, señala.

La gestión familiar también ha representado desafíos, sobre todo en la convivencia laboral con su padre. “Al principio fue difícil separar lo personal de lo profesional, sobre todo porque vivimos en el mismo campo. Pero logramos avanzar definiendo muy bien los roles y funciones de cada uno”, dice.

Su padre, que vivió una experiencia similar con su propio padre, tomó la iniciativa de dividir las áreas de responsabilidad, lo que permitió una colaboración más fluida. Hoy cada uno tiene a su cargo un equipo distinto y áreas específicas, lo que evita duplicidades y conflictos.

En cuanto al futuro del rubro, Diego se declara moderadamente optimista. Reconoce que la estabilidad económica y política de Chile, junto con la red de tratados de libre comercio, ofrecen condiciones favorables para la industria. “Mientras haya estabilidad, hay espacio para crecer. Pero hay que hacerlo con foco y eficiencia. Hoy la tecnología no es opcional, es una necesidad”, afirma.

Para él, uno de los próximos pasos clave será aplicar esta misma lógica de precisión en la gestión del suelo. Menciona el interés por trabajar con software que permitan registrar la historia productiva de cada potrero, desde siembras y fertilización hasta riegos y rotaciones, con el mismo nivel de detalle que hoy se aplica en el manejo animal.

Diego también pone énfasis en la importancia de defender el rubro frente a la creciente desinformación sobre los productos de origen animal. “Hay muchas ideas erradas circulando, y nuestro rol como productores es hacer bien las cosas, pero también saber explicarlas. No basta con trabajar bien si no lo sabemos comunicar”, sostiene.

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Papa en Chile: precios a la baja y claves para sobrevivir una temporada compleja

El mercado de la papa en Chile enfrenta un momento desafiante. Tras un período de precios excepcionalmente altos en años anteriores, la temporada 2025 ha comenzado con un abrupto descenso en los valores, tanto para productores como para consumidores. Este fenómeno, impulsado por una alta oferta simultánea de distintas zonas productoras, obliga a los agricultores a repensar sus estrategias de manejo y comercialización para sostener la rentabilidad.

Según cifras del Ministerio de Agricultura, en enero de 2025 el precio mayorista del saco de 25 kilos de papa alcanzó su mínimo en cinco años: $5.304, una caída del 25,8% respecto a diciembre de 2024. Esta baja también se reflejó en ferias libres, donde el kilo pasó de $890 a $616 en la Región Metropolitana, y en supermercados, donde descendió de $2.136 a $1.881.

Luis Miquel, gerente general del Consorcio Papa Chile, explica que esta situación era previsible: “Los precios están bajos por la alta disponibilidad de producto. Se atrasaron algunas cosechas de papa primor, que debieron salir en octubre y lo hicieron recién a fines de noviembre. Esa producción coincidió con la primera papa de guarda, lo que generó una sobreoferta”.

Esta coincidencia no solo ha saturado el mercado, sino que además ocurrió en un contexto de buena producción. “El primor fue muy generoso”, indica Miquel. “Y eso siempre es así: cuando hay mucha papa en el mercado, los precios bajan”.

En cuanto a los valores actuales, el ejecutivo señala que “hay papas que se están vendiendo entre 4.000 y 7.000 pesos, dependiendo si están seleccionadas o se comercializan directamente por camión”.

¿Qué hacer ante este escenario?

La recomendación principal de Miquel es cautela. “Los productores que pueden guardar, están guardando. Pero los compradores lo saben y ofrecen lo menos posible. No va a ser una temporada de precios altos como las que vimos antes. A partir de junio o julio podríamos empezar a ver un precio más razonable, que al menos permita cubrir los costos, porque hoy muchos no lo están logrando”.

Uno de los fenómenos que distorsionan el mercado, añade, es la participación de nuevos actores sin experiencia en el rubro. “Vemos a gente que no es productora habitual de papas, que se entusiasma cuando hay buenos precios y planta papas. Pero muchas veces lo hacen con costos más altos que los agricultores profesionales y terminan vendiendo por debajo de su costo. Eso distorsiona y perjudica a todos”.

Tecnología y eficiencia como salvavidas

Desde el ámbito técnico, el asesor agronómico Víctor San Martín sostiene que la única forma de enfrentar una temporada de bajos precios es mejorar los rendimientos. “Tener un costo productivo menor solo se logra con mayor productividad. Antes un agricultor con buen nivel tecnológico producía unas 50 o 55 toneladas por hectárea; hoy, si haces todo bien, puedes alcanzar las 70 toneladas. La diferencia es brutal”.

El especialista insiste en que se debe evitar ampliar la superficie de siembra como respuesta al entusiasmo por los precios del año anterior. “Nunca hay que duplicar superficie. Si haces 20 hectáreas, mantén ese número. Si todos duplican, la sobreoferta se vuelve insostenible y nos ponemos la trampa solos”.

San Martín también enfatiza la importancia del establecimiento del cultivo. “Hay que asegurar que las 50 mil plantas por hectárea realmente emerjan. Para eso es clave la desinfección del suelo, el análisis y una buena fertilización, ajustada por un especialista. Después, hay que proteger ese cultivo con un buen programa fitosanitario. Hoy no solo enfrentamos tizón, también alternarias, botritis y estrés por temperaturas extremas”.

Cosechar en el momento justo

Otra clave está en el momento de la cosecha, ya que incide directamente en la calidad del producto y su valor comercial. “Cuando ya tenemos una cantidad de tubérculos que alcanzan buen calibre, es mejor cortar el riego, desecar el follaje y esperar. Así se logra una piel más firme, ideal para papa lavada, que en un año normal tiene mejor precio”, explica San Martín.

La calidad de la piel y el tamaño promedio de los tubérculos son esenciales para acceder a mercados más exigentes. “Queremos que las papas estén en promedio entre 210 y 230 gramos. Si superamos eso, el mercado no las quiere”.

Respecto a las variedades, el asesor afirma que en años como este la diversificación puede no marcar una gran diferencia, pero sí hay que tener cuidado con variedades poco demandadas. “Hay papas que en un año normal se venden sin problemas, pero en un año malo no las quiere nadie. Asterix, Rossi y Rodeo son variedades que toleran bien el lavado, lo cual les da una ventaja”.

Finalmente, recalca que la información es poder. “Siempre hay que estar al día con las innovaciones, con la investigación. La papa responde muy bien al uso de tecnología, así que todo lo nuevo que se haga bien, es bienvenido”.

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Enrique Deck, productor de papas: “Si no tienes buena semilla, por mucho que hagas todo bien, no resulta”

Con más de 25 años en el rubro papero, Enrique Deck ha visto de todo: buenas temporadas, años de precios bajos, y también cómo la perseverancia y la innovación en el campo pueden hacer la diferencia. Desde la costa de La Araucanía, este productor técnico agrícola ha logrado rendimientos que superan las 90 toneladas por hectárea, apostando por la calidad, la tecnología y, sobre todo, por la pasión que lleva en la sangre.

—¿Cómo comenzó su camino en la agricultura y, en particular, en el cultivo de la papa?

“Nací y me crié en el campo. Desde siempre supe que era lo mío. En esta zona, la papa es un cultivo natural, y eso, sumado a que siempre me gustó el trabajo en la tierra, me llevó a dedicarme a este rubro. Empecé de joven, incluso antes de salir del colegio, con superficies pequeñas. Hoy cultivo 42 hectáreas.

—A lo largo de los años logró un importante aumento de rendimiento. ¿Qué fue clave para pasar de 60 a más de 90 toneladas por hectárea?

“El trabajo en equipo ha sido fundamental. Con el apoyo técnico de Coagra, los vendedores y asesores agronómicos, logramos mejorar en todo: usar semillas de alta calidad, hacer análisis de suelo, aplicar buena fertilización, fitosanitarios adecuados y una preparación de suelo a conciencia. Pero si me preguntas qué es lo más importante: la semilla. Puedes hacer todo lo demás perfecto, pero si la semilla es mala, no hay caso.

—Este año ha sido particularmente difícil. ¿Qué lo impulsa a seguir apostando por mejorar, incluso cuando el precio del saco está tan bajo?

“La esperanza nunca se pierde. A pesar de los horribles precios, el rendimiento ha sido bueno. Eso ayuda a amortiguar un poco las pérdidas. Además, los agricultores tenemos ese ‘gen del mono porfiado’: aunque nos vaya mal, siempre buscamos cómo salir adelante.

—¿Qué estrategias está evaluando para enfrentar esta crisis de precios bajos?

“Estoy analizando si mantener o reducir un poco la superficie sembrada. Pero más allá de eso, creo que es urgente establecer un precio mínimo para la papa: $6.000 pesos en potrero, para asegurar la viabilidad del rubro, y un máximo de $10 a $12 mil pesos, para que el consumidor también pueda comprar a precios razonables”.

—¿Cómo ha sido su experiencia trabajando con el Centro de Gestión de Cultivos de Coagra?

“Ha sido excelente. No solo hay apoyo técnico permanente, sino que también se ha generado una relación de confianza y amistad. Puedes llamar un domingo y preguntar por una fumigación, y siempre están dispuestos a ayudarte. Eso se valora”.

—¿Cuáles cree que son hoy los principales desafíos para los paperos?

“En lo agronómico, seguir perfeccionando nuestras prácticas: buena semilla, buen manejo de suelo, control de enfermedades. Y en lo comercial, necesitamos un sistema de precios más justo. Hoy vendemos a precios que nos imponen, sin poder negociar. Eso nos mata como rubro”.

—Mirando hacia el futuro, ¿Cómo ve el desarrollo del cultivo de papas en Chile?

“Preocupante. Cada vez quedan menos agricultores jóvenes. Muchos prefieren otras profesiones, lejos del esfuerzo que implica trabajar en el campo, donde no hay horarios ni feriados. Además, en la ciudad y en la política muchas veces se mira mal al agricultor, como si fuéramos ‘huasos brutos’. Eso desmotiva el recambio generacional”.

—¿Qué es lo que mantiene viva su pasión por el campo?

“La naturaleza, el aire libre, ver cómo crecen los cultivos, cómo se desarrolla la vida. Y porque uno lleva la sangre de campesino en el corazón. Eso no se cambia por nada”.

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Anita Jans, gerente de Aproleche Osorno: “El gran desafío es cómo comunicamos lo que hacemos, porque vivimos rodeados de fake news”

Anita Jans ha estado ligada al mundo agrícola desde siempre, una historia que comenzó en su infancia, acompañando a su padre a las ferias ganaderas. Desde entonces, ha estado permanentemente cerca de la tierra, los animales y las decisiones clave del sector. “Siempre me sentí bienvenida en este rubro”, dice.

Es ingeniera agrónoma y cuenta con más de 30 años de experiencia en el sector. Comenzó su carrera en la formulación y escalamiento comercial de proyectos de innovación tecnológica en Temuco y luego se trasladó a Puerto Varas, donde trabajó en el Centro de Gestión Agrícola Todoagro, apoyando la incorporación de herramientas de control de gestión entre los productores. Por cerca de una década estuvo en Nestlé, primero liderando el programa de desarrollo de proveedores y luego como profesional del departamento agropecuario. Y desde hace más de tres años se desempeña como gerente de Aproleche Osorno, donde ha potenciado el trabajo gremial, la colaboración interinstitucional, la sostenibilidad y la vinculación con las nuevas generaciones. A su vez, es presidenta de la mesa ganadera del Pacto por una Región Sostenible e Inclusiva, donde se abordan temas relevantes del sector junto a importantes actores del sector. Y no menos importante, desde hace 6 años que coordina el GTT La Junta.

En conversación con la Revista Digital de Coagra, aborda los principales desafíos del sector, los avances tecnológicos, la relación con los jóvenes y el futuro de la producción lechera en Chile.

-¿Cuál es el principal propósito de Aproleche Osorno y cómo ha evolucionado su rol gremial en los últimos años?

“El propósito de Aproleche sigue siendo representar y defender los intereses de los productores, pero ha cambiado el tono. Ya no es solo salir a la guerra. Hoy hay más diálogo, más mesas público-privadas y más apertura para abordar temas en común con otros sectores productivos. Además, tenemos un desafío clave: poner la leche en todas partes. Que la gente entienda por qué es importante, cómo se produce y qué hay detrás de este alimento”.

-¿Cuáles son, desde su mirada, los principales desafíos que enfrenta actualmente la producción lechera en Chile?

“Más allá de la rentabilidad, que por supuesto es fundamental, para mí el gran desafío es cómo comunicamos lo que hacemos, porque vivimos rodeados de fake news y de desinformación. La gente cree lo que ve en redes sociales, y muchas veces eso no tiene base científica. Entonces, ¿cómo logramos que nos escuchen sin caer en la descalificación? Hay que transmitir con datos, de forma clara, breve, y con credibilidad”.

-¿Qué mitos en torno a la leche le parecen los más urgentes de derribar?

“Muchos. Que la leche produce cáncer, que todos son intolerantes, que no está hecha para el consumo humano… Si uno mira estudios serios, te das cuenta de que solo un 3% de la población es realmente intolerante a la lactosa. El resto cree que lo es porque lo leyó en alguna parte. Además, hay productos como el yogurt que son perfectos para quienes tienen este tipo de trastorno. Otro mito fuerte es el del impacto ambiental. Se nos acusa de contaminar, pero en Chile la ganadería representa apenas el 4% de los gases de efecto invernadero. Y al revés: somos los principales fijadores de carbono a través de nuestras praderas. Aun así nos hacemos cargo de lo que nos corresponde”.

-¿Y qué pasa con las llamadas bebidas vegetales que se presentan como reemplazo de la leche?

“Ese es un tema de marketing. A nivel mundial, la demanda por estos productos es menor al 3% y se ha mantenido en esa cifra. Si alguien las consume porque le gustan, está bien. Pero no son leche. Y si creen que contaminan menos, eso es falso: muchas tienen una huella de carbono importante, y son productos ultra procesados. No puedes comparar eso con un alimento natural como la leche”.

-¿Cómo están impactando el escenario económico y climático en el rubro lechero, y qué están haciendo para enfrentarlo?

“El sector lechero tiene una resiliencia impresionante. Siempre nos impactan estos cambios, pero también estamos en constante adaptación. Se está haciendo investigación, se están incorporando nuevas tecnologías.  Desde el manejo de praderas hasta el uso de aditivos para reducir el metano, pasando por prácticas de reforestación con bosque nativo. Hay preocupación y acción concreta”.

¿Qué ejemplos destacaría de innovación tecnológica aplicada en el sur del país?

“Muchísimos. La lechería ha sido pionera en innovación. Desde tecnología de ordeña hasta sensores que monitorean en tiempo real el bienestar animal: cuántas horas pastorea una vaca, si tiene un comportamiento atípico, si está bajando su producción. Esa información permite tomar decisiones inmediatas. También hay avances en reproducción, crianza de terneros, sanidad mamaria, sistemas de riego. Todo ha ido evolucionando fuertemente”.

-¿Qué tipo de alianzas o trabajo colaborativo están desarrollando con otros actores del sector agropecuario?

“Trabajamos y somos parte de organizaciones como Fedeleche, SNA, Consorcio Agrícola del Sur, Corporación de Desarrollo del Sur, Multigremial, Consorcio Lechero, ONG Campo Seguro y por supuesto nos apoyamos con nuestros gremios vecinos. También con universidades y centros de investigación y con instituciones públicas como la Seremi de Agricultura, Gobierno Regional, INDAP, SAG, municipalidades, entre otras. Estoy convencida de que el trabajo colaborativo permite llegar más lejos”.

-¿Cómo se vinculan hoy con los jóvenes que se están formando en el rubro?

“Tenemos actividades como seminarios vocacionales y días de campo, donde los estudiantes pueden ver la tecnología del sector y conocer sus oportunidades. Pero es un desafío enorme: en carreras técnico profesional hay menos de 800 matrículas en la región, y solo un tercio se queda trabajando en el sector. También capacitamos a profesores, muchos de los cuales no han pisado un campo en 20 años. Y eso es crítico, porque ellos son quienes enseñan agricultura”.

-¿Cómo proyecta el futuro del rubro lechero en Chile?

“Tenemos que trabajar para que el sector siga siendo sostenible. Eso implica, no solo ocuparnos de la producción, bienestar animal, sustentabilidad y rentabilidad del negocio.  Esto implica necesariamente formar capital humano especializado para nuestro sector, crear perfiles laborales adecuados, apoyar la formación de colaboradores, entregar condiciones atractivas para quienes quieran trabajar en este mundo. No basta con capacitar. Hay que construir un sistema que permita que este rubro siga siendo una opción de vida para las próximas generaciones”.

-¿Qué mensaje le gustaría entregar a los productores, profesionales y estudiantes del ecosistema lechero?

“Participar, colaborar y educar. Ayudar a poner la leche donde merece estar, con datos y convicción. Este rubro representa más del 60% de los ingresos de nuestra provincia. Todos podemos aportar un grano de arena, y no cuesta tanto. Pero hay que hacerlo con compromiso y participación activa. Eso puede marcar una tremenda diferencia y es responsabilidad de todos”.

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Chile frente al mundo: Los mercados emergentes que marcan el rumbo de la agricultura nacional

Desde las megaciudades asiáticas hasta los mercados de Europa del Este, los productores chilenos encuentran nuevas oportunidades en un mundo que demanda alimentos saludables, sostenibles y de calidad premium.


En los últimos años, la agricultura chilena ha demostrado una capacidad excepcional para adaptarse a las exigencias de los mercados internacionales. Con una oferta diversificada que va desde frutas frescas hasta vinos y carnes, el sector enfrenta ahora un escenario prometedor marcado por el crecimiento de economías emergentes y cambios en los patrones de consumo global.

Las visiones estratégicas de Yolanda Pizarro, Jefa de Agro&Alimentos de ProChile, e Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, hablan no solo los destinos con mayor potencial, sino también las claves para que los productores nacionales puedan aprovechar estas oportunidades. Asia consolida su liderazgo, pero sorprenden los avances en mercados no tradicionales de Europa y Medio Oriente, donde los alimentos chilenos ganan espacio gracias a su calidad y al trabajo de promoción internacional.

Mercados prioritarios

El continente asiático sigue siendo el principal foco de atención para las exportaciones agroalimentarias chilenas. Yolanda Pizarro señala que hoy el foco está particularmente en India, los países del la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y, por supuesto, China, que, si bien no es emergente, sí lo son todas las ciudades interiores del gigante asiático a las que podemos llegar con nuestros alimentos”.

Esta visión se complementa con la perspectiva de Iván Marambio, quien destaca que “actualmente estamos focalizando esfuerzos en los mercados del sudeste asiático, India, Corea del Sur y Brasil. Son economías que están creciendo de manera importante, con una gran población y donde vemos un alto potencial de consumo para las frutas frescas chilenas”.

Un dato relevante: en 2024, las exportaciones agropecuarias chilenas alcanzaron los US$13.410 millones, con envíos récord de cerezas, uvas, carne de cerdo, manzanas y arándanos. China, Estados Unidos y Japón lideran las compras, pero el crecimiento en otros destinos asiáticos como Corea del Sur e Indonesia marca una tendencia alentadora para la diversificación.

Nuevos horizontes

Más allá de Asia, otras regiones comienzan a ganar protagonismo. Pizarro destaca el dinamismo en mercados europeos no tradicionales: “En Europa vemos crecimiento en destinos como Lituania, Irlanda, Polonia, que difieren de los tradicionales en esa región del mundo”.

El Medio Oriente también muestra un desempeño destacado, con Arabia Saudita como caso emblemático. “Destacan destinos como Arabia Saudita, que experimentó un alza de 14,5% de nuestras exportaciones agropecuarias a ese destino en 2024”, precisa la ejecutiva de ProChile.

Estos mercados representan una oportunidad estratégica, especialmente para productos que cumplen con requisitos halal o que se alinean con la creciente demanda de alimentos premium en economías petroleras.

Ambos entrevistados concuerdan en que el éxito en estos mercados requiere de un trabajo coordinado entre el sector privado y las instituciones de apoyo.

Actualmente, hay negociaciones avanzadas para abrir nuevos mercados, como el ingreso de limones frescos a Indonesia y kiwis a Vietnam, demostrando cómo el trabajo técnico y diplomático puede generar resultados concretos.

Más allá de los aranceles

Ingresar a estos mercados no solo depende de la calidad de los productos. Pizarro advierte que lo primero es fijarse en la normativa que rige el comercio internacional entre Chile y el mercado al que se quiere llegar. Con esto me refiero a ver si es que hay beneficios arancelarios, si es que está abierto el mercado para mi producto, qué certificaciones se requieren”.

Marambio agrega otro elemento clave: “Los aspectos fitosanitarios son clave, ya que cada fruta debe cumplir con requisitos y protocolos específicos para poder ingresar a un mercado. Además, los aranceles también son un factor importante en términos de competitividad frente a otros orígenes”.

Los cambios en los hábitos de consumo, agregan, también representan una gran oportunidad para los productos chilenos.

Pizarro lo explica así: “Las tendencias de consumo global están orientadas hacia la alimentación saludable y la innovación alimentaria. Los consumidores actuales buscan productos nutritivos, que apoyen a seguir pautas saludables de alimentación y también que promuevan el bienestar general”.

Marambio profundiza en este punto, indicando que “la creciente preferencia por una alimentación más saludable, debido al aumento preocupante de la obesidad, es una de las principales tendencias que abre oportunidades para diversificar los destinos de nuestras frutas. Las frutas frescas son altamente valoradas por su aporte nutricional”.

A esto se suma la demanda por sostenibilidad: envases ecológicos, huella de carbono reducida y procesos productivos responsables son factores que pueden marcar la diferencia en mercados premium.

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