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Chile frente al mundo: Los mercados emergentes que marcan el rumbo de la agricultura nacional

Desde las megaciudades asiáticas hasta los mercados de Europa del Este, los productores chilenos encuentran nuevas oportunidades en un mundo que demanda alimentos saludables, sostenibles y de calidad premium.


En los últimos años, la agricultura chilena ha demostrado una capacidad excepcional para adaptarse a las exigencias de los mercados internacionales. Con una oferta diversificada que va desde frutas frescas hasta vinos y carnes, el sector enfrenta ahora un escenario prometedor marcado por el crecimiento de economías emergentes y cambios en los patrones de consumo global.

Las visiones estratégicas de Yolanda Pizarro, Jefa de Agro&Alimentos de ProChile, e Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, hablan no solo los destinos con mayor potencial, sino también las claves para que los productores nacionales puedan aprovechar estas oportunidades. Asia consolida su liderazgo, pero sorprenden los avances en mercados no tradicionales de Europa y Medio Oriente, donde los alimentos chilenos ganan espacio gracias a su calidad y al trabajo de promoción internacional.

Mercados prioritarios

El continente asiático sigue siendo el principal foco de atención para las exportaciones agroalimentarias chilenas. Yolanda Pizarro señala que hoy el foco está particularmente en India, los países del la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y, por supuesto, China, que, si bien no es emergente, sí lo son todas las ciudades interiores del gigante asiático a las que podemos llegar con nuestros alimentos”.

Esta visión se complementa con la perspectiva de Iván Marambio, quien destaca que “actualmente estamos focalizando esfuerzos en los mercados del sudeste asiático, India, Corea del Sur y Brasil. Son economías que están creciendo de manera importante, con una gran población y donde vemos un alto potencial de consumo para las frutas frescas chilenas”.

Un dato relevante: en 2024, las exportaciones agropecuarias chilenas alcanzaron los US$13.410 millones, con envíos récord de cerezas, uvas, carne de cerdo, manzanas y arándanos. China, Estados Unidos y Japón lideran las compras, pero el crecimiento en otros destinos asiáticos como Corea del Sur e Indonesia marca una tendencia alentadora para la diversificación.

Nuevos horizontes

Más allá de Asia, otras regiones comienzan a ganar protagonismo. Pizarro destaca el dinamismo en mercados europeos no tradicionales: “En Europa vemos crecimiento en destinos como Lituania, Irlanda, Polonia, que difieren de los tradicionales en esa región del mundo”.

El Medio Oriente también muestra un desempeño destacado, con Arabia Saudita como caso emblemático. “Destacan destinos como Arabia Saudita, que experimentó un alza de 14,5% de nuestras exportaciones agropecuarias a ese destino en 2024”, precisa la ejecutiva de ProChile.

Estos mercados representan una oportunidad estratégica, especialmente para productos que cumplen con requisitos halal o que se alinean con la creciente demanda de alimentos premium en economías petroleras.

Ambos entrevistados concuerdan en que el éxito en estos mercados requiere de un trabajo coordinado entre el sector privado y las instituciones de apoyo.

Actualmente, hay negociaciones avanzadas para abrir nuevos mercados, como el ingreso de limones frescos a Indonesia y kiwis a Vietnam, demostrando cómo el trabajo técnico y diplomático puede generar resultados concretos.

Más allá de los aranceles

Ingresar a estos mercados no solo depende de la calidad de los productos. Pizarro advierte que lo primero es fijarse en la normativa que rige el comercio internacional entre Chile y el mercado al que se quiere llegar. Con esto me refiero a ver si es que hay beneficios arancelarios, si es que está abierto el mercado para mi producto, qué certificaciones se requieren”.

Marambio agrega otro elemento clave: “Los aspectos fitosanitarios son clave, ya que cada fruta debe cumplir con requisitos y protocolos específicos para poder ingresar a un mercado. Además, los aranceles también son un factor importante en términos de competitividad frente a otros orígenes”.

Los cambios en los hábitos de consumo, agregan, también representan una gran oportunidad para los productos chilenos.

Pizarro lo explica así: “Las tendencias de consumo global están orientadas hacia la alimentación saludable y la innovación alimentaria. Los consumidores actuales buscan productos nutritivos, que apoyen a seguir pautas saludables de alimentación y también que promuevan el bienestar general”.

Marambio profundiza en este punto, indicando que “la creciente preferencia por una alimentación más saludable, debido al aumento preocupante de la obesidad, es una de las principales tendencias que abre oportunidades para diversificar los destinos de nuestras frutas. Las frutas frescas son altamente valoradas por su aporte nutricional”.

A esto se suma la demanda por sostenibilidad: envases ecológicos, huella de carbono reducida y procesos productivos responsables son factores que pueden marcar la diferencia en mercados premium.

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Eduardo Valdés, fundador de Lo Valledor: “La agricultura es el alma de Chile”

Su carnet de identidad indica que tiene 87 años, pero lo inscribieron 10 años más tarde. Este hombre de 97 años, Eduardo Valdés Valenzuela, sigue recorriendo con sus memorias las 32 hectáreas del Mercado Mayorista Lo Valledor, el más importante de Chile.

Fundador y pilar fundamental de este centro de abastecimiento, su historia es la de un agricultor que, a base de esfuerzo y perseverancia, llevó la comercialización de productos hortofrutícolas en el país a un siguiente nivel. Aquí comparte parte de su inspiradora vida y cómo ve el futuro del agro en el país. En 2024, fue reconocido con el Premio “100 Líderes Mayores”, realizado por El Mercurio y la Fundación Conecta Mayor UC.

Don Eduardo, ¿cuáles fueron sus primeros pasos en la agricultura?
Desde joven trabajé en la agricultura, cultivando la tierra con esfuerzo y aprendiendo a sortear sus dificultades. La agricultura siempre ha sido un desafío, una actividad llena de incertidumbre donde se gana y se pierde. Pero el secreto está en la perseverancia y en aprender a adaptarse a las circunstancias. Cuando uno pone el corazón y la energía, la tierra devuelve con frutos.

La agricultura es un mundo de gran pasión. ¿Qué la hace tan adictiva?
Porque la tierra nos conecta con la esencia de la vida. Es un compromiso constante, un vínculo que nunca se rompe. El agricultor no es solo un productor, es un cuidador de la naturaleza, un guardián de los alimentos que sustentan a la humanidad. Cuando uno nace agricultor, lleva esa pasión en la sangre para siempre.

¿Qué cultivaba al inicio de su carrera?
De todo un poco: porotos, papas, alcachofas, repollos, coliflor. Antes la agricultura era muy diversa, pero hoy muchos hemos tenido que especializarnos. Ahora me dedico solo a los nogales, porque encontrar gente dispuesta a trabajar la tierra es un reto cada vez más grande. Hay menos manos en el campo, lamentablemente.


Lo Valledor es hoy un referente. ¿Cómo surgió la idea?
Yo trabajaba en la Vega Poniente comprando productos a los agricultores, pero con el tiempo la Vega se volvió insuficiente, las calles se llenaban de comerciantes y había problemas con los vecinos. Con un grupo de agricultores y comerciantes decidimos crear Lo Valledor. Fue una apuesta arriesgada, sin infraestructura y con muchas dificultades, pero con trabajo duro y visión logramos consolidarlo como el mercado mayorista más importante de Chile.

Hoy, mirando hacia atrás, ¿cómo se siente al ver todo lo que ha logrado?
Es una satisfacción enorme ver en lo que se ha convertido Lo Valledor. Cuando empezamos, no teníamos caminos, baños ni nada. Hoy es un centro de abastecimiento clave para el país. Pero no ha sido fácil, ha sido fruto del sacrificio de muchos.

¿Qué valor aporta la agricultura al desarrollo de Chile?
Es la base de la vida y del desarrollo económico. Sin agricultura no hay alimentación, y sin alimentación no hay futuro. Sin embargo, el agricultor sigue siendo el eslabón más desprotegido en la cadena. Exportar es rentable, pero el que trabaja la tierra no siempre recibe lo justo. Hay muchos intermediarios que se quedan con la mayor parte de las ganancias y eso debe cambiar.

¿Cómo podría fortalecerse el mercado interno?
Con menos impuestos y mayor apoyo a los pequeños productores. La agricultura es de largo plazo y muchas veces las políticas públicas no consideran eso. Un agricultor puede tener un buen año, pero luego tres o cuatro malos. Necesitamos estabilidad y apoyo para poder seguir produciendo.

¿Le preocupa el desinterés de las nuevas generaciones por la agricultura?
Mucho. Hoy la gente está más enfocada en la tecnología y en trabajos urbanos. Ya no quieren vivir en el campo, prefieren comprar alimentos listos y no involucrarse en el proceso productivo. Si seguimos así, en unos años dependeremos completamente de la importación, lo que encarecerá los alimentos y nos hará perder identidad productiva.

¿Cuál es su mensaje para los futuros agricultores?
Que no se rindan. La agricultura es desafiante, pero también una de las labores más nobles que existen. Si queremos un país con alimentos de calidad y con identidad, debemos cuidar nuestra tierra y valorarla. La agricultura es el alma de Chile y no podemos dejarla morir.

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José Bahamondes, el guardián del tomate limachino

José Bahamondes González, a sus 91 años, es considerado el guardián de la tradición agrícola gracias a su dedicación al cultivo y preservación del famoso tomate limachino.

Este tomate se hizo famoso en todo el país por su intenso y nostálgico sabor, único y dulce, así como por su color rojo carmesí y su aroma distintivo y duradero. Este fruto, de gran tamaño, presenta una forma de gajos muy característica y posee una cáscara fina y suave. De hecho, se le considera uno de los mejores tomates de Chile.

Desde los 10 años, José Bahamondes ha trabajado la tierra y ha dedicado su vida a la conservación de este tomate, una variedad que ha protegido con esmero. En reconocimiento a su invaluable aporte a la agricultura y la tradición campesina, fue nombrado entre los 100 Líderes Mayores 2024 por la Fundación Conecta Mayor y la Universidad Católica. En esta entrevista, repasa su historia de esfuerzo y resiliencia, el valor de la agricultura y su preocupación por el futuro del campo.
“El tomate me lo dio todo”, dice.


Una vida forjada en la tierra


Don José, ¿cómo comenzó su vínculo con la agricultura?
—Desde niño trabajé en el campo. Me crié entre caballos y sembrados. La vida no fue fácil, me quedé sin mamá a los ocho años. Pasamos hambre y momentos duros, pero nunca me rendí. Aprendí a trabajar la tierra con un tío en San Pedro y desde entonces supe que ese sería mi camino. Empecé con cultivos variados, pero con el tiempo me especialicé en el tomate.

¿Cómo llegó a convertirse en un referente del tomate limachino?
—Por necesidad y por amor a la tierra. Cuando salí del servicio militar, un agricultor italiano en Limache me ofreció plantar tomates a medias. No tenía herramientas ni dinero, solo mis manos, pero él puso la tierra y yo el trabajo. Me fue bien, con lo que gané compré mi cama, mi ropa, y nunca más solté el tomate.

¿Cómo era la agricultura en sus comienzos?
—Todo se hacía a mano, con bueyes y arado. La tierra se trabajaba con paciencia y conocimiento. Se respetaban los tiempos de la siembra y la cosecha. No había fertilizantes químicos como ahora, todo era natural. La gente tenía más conexión con la tierra, y eso se notaba en los cultivos.

Usted ha preservado semillas antiguas, ¿cómo lo ha logrado?
—Antes sacábamos nuestras propias semillas, pero hoy todo es comprado. Yo conservé semillas tradicionales del tomate limachino porque su sabor no tiene comparación. Para asegurarme de que se mantuvieran, cada año seleccionaba las mejores y las guardaba. Así, generación tras generación, la semilla se mantiene pura.

¿Cómo se diferencia el tomate limachino de otras variedades?
—El sabor es único, tiene una dulzura especial. Además, su piel es más firme y su color es intenso. Es un tomate que crece con la tierra de aquí, con el clima de Limache. No es lo mismo que los tomates industriales, que muchas veces no tienen sabor.

¿Cómo ve la agricultura hoy en día?
—Ha cambiado mucho. Antes, la gente trabajaba con cariño, ahora cuesta encontrar a alguien que quiera ensuciarse las manos con la tierra. Todo lo quieren rápido y fácil, y no es así. El campo necesita paciencia y dedicación. Si seguimos por este camino, ¿quién va a cultivar la tierra en el futuro?

¿Qué rol juegan las nuevas tecnologías en la agricultura?
—Se usan, pero no pueden reemplazar el conocimiento tradicional. La maquinaria ayuda, pero si no se sabe cómo trabajar la tierra, no sirve de nada. Ahora se usa mucha química y eso no es bueno para el suelo ni para la gente. Hay que encontrar un equilibrio entre lo nuevo y lo antiguo.

¿Alguien en su familia seguirá con su legado?
—Mis hijos y nietos saben del campo, pero no todos lo trabajan. Uno de mis hijos, que es marino jubilado, me ayuda a sembrar. Pero no es como antes. La juventud ya no quiere trabajar la tierra. Prefieren una oficina a un surco.

¿Por qué cree que los jóvenes no se interesan en la agricultura?
—Porque es un trabajo duro y no ven un futuro claro en él. Se les enseña que el éxito está en las ciudades, en los estudios, en los trabajos de oficina. Pero la tierra siempre da. Si se trabaja bien, se puede vivir bien del campo.

¿Qué consejo les daría a las nuevas generaciones?
—Que no le tengan miedo al trabajo agrícola. La tierra da todo si se le cuida. El tomate me lo dio todo: casa, familia, estabilidad. Bueno, también me tocó buena señora. Pero hay que esforzarse. Si uno trabaja con amor y dedicación, siempre habrá recompensa.

¿Cómo se siente al ser considerado un guardián del tomate limachino?
—Uno nunca piensa en esas cosas cuando está trabajando. Uno trabaja con amor y con devoción. Y sabe que si le pone más empeño, a la final le caen sus billetes, su plata. Pero cuando veo que la gente valora lo que hago, me da orgullo.

Después de tantos años, ¿qué significa para usted el campo?
—Es todo. Me dio mi sustento, me dio mi familia, me enseñó a ser fuerte. Sin el campo, no sé qué habría sido de mí.

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El Barbecho Químico: Una Estrategia Clave para rentabilizar la siembra.

Es una labor fundamental, ya que permite reducir la competencia por luz agua y nutrientes, especialmente en el establecimiento de los cultivos.


Los objetivos principales del barbecho químico son:

  • Eliminar la competencia de malezas que puedan interferir con el desarrollo del cultivo siguiente.
  • Preservar la humedad y los nutrientes del suelo para optimizar las condiciones de siembra.
Pulverizador autopropulsado


La efectividad del barbecho químico depende de una planificación cuidadosa que considere diversos aspectos:

  1. Identificación de malezas predominantes: Conocer el ciclo biológico y agresividad de las malezas en el área.
  2. Selección de herbicidas adecuados: Elegir combinaciones de principios activos que incluyan herbicidas no selectivos, sistémicos, de contacto y residuales, aseguran un mejor control y limitan el crecimiento de biotipos resistentes.
  3. Condiciones climáticas: Factores como temperatura, humedad y precipitaciones afectan la eficacia de este manejo.
  4. Rotación de cultivos: Ajustar el manejo del barbecho al cultivo siguiente para evitar efectos negativos de herbicidas residuales.

Principios Físico-Químicos de los Herbicidas

El éxito de un barbecho químico depende en gran medida de la elección de los herbicidas y de sus propiedades físico-químicas. Los principales parámetros de los herbicidas (Cuadro 1), que hay que considerar al momento de analizar la mejor estrategia para lograr el control de malezas son:

1.Coeficiente de adsorción (Koc): Este parámetro mide la capacidad del herbicida de adsorberse a los coloides del suelo, como la materia orgánica y las arcillas. Un Koc alto (>500) indica que el herbicida tiene baja movilidad, lo que reduce el riesgo de lixiviación y protege las aguas subterráneas. Los coadyuvantes, como agentes dispersantes, pueden mejorar la distribución uniforme del herbicida en suelos con alto contenido de materia orgánica, evitando concentraciones localizadas.

2.Solubilidad (Log P): La solubilidad de un herbicida está estrechamente relacionada con su coeficiente de partición octanol-agua (Log P), que indica la afinidad del compuesto por medios acuosos o lipofílicos. Los herbicidas con un Log P bajo son más solubles en agua y tienden a ser sistémicos, mientras que aquellos con Log P alto son más lipofílicos y tienen mayor afinidad por la cutícula cerosa de las hojas.

3.Fotolabilidad: Este parámetro describe la sensibilidad del herbicida a la degradación por radiación ultravioleta. Herbicidas altamente fotolábiles deben ser incorporados rápidamente al suelo o protegidos mediante coadyuvantes que actúen como filtros UV o estabilizadores, prolongando la vida útil del producto en el campo.

4.Sensibilidad al pH (pKa): La estabilidad del herbicida en el caldo de aplicación depende de su constante de disociación (ácido-base), conocida como pKa. Herbicidas con pKa bajos son más estables en soluciones ácidas, mientras que aquellos con pKa altos pueden degradarse rápidamente en condiciones ácidas o alcalinas. Coadyuvantes como Phosfix, un acondicionador de agua, como ayudan a regular el pH del caldo, garantizando la estabilidad del herbicida durante la aplicación.

Cuadro 1. Principales herbicidas utilizados en barbechos químicos y sus características

HerbicidaModo de acciónCoeficiente partición octanol/aguaConstante de disociaciónKocFotolabilidad
Glifosato isopropilaminaSistémico-4,162,18 – 5,771426Estable
OxifluorfenContacto4,867565Moderada
2,4 – DSistémico-0,823,439,3Estable
MetribuzinSistémico1,71,3 – 12,860Alta
FlazasulfuronSistémico-0,064,3746,2Moderada

Conocer las características químicas de los ingredientes activos, también nos permite seleccionar productos específicos que tengan como objetivo potenciar la tecnología de la aplicación de los herbicidas durante un barbecho químico. En este sentido, los productos de Nortox -Nitrofix y Phosfix- son herramientas de gran impacto para lograr el objetivo del barbecho. Por un lado, Nitrofix, al ser un surfactante siliconado no iónico, con un contenido de 21% de nitrógeno, presenta características que lo hacen un gran complemento para este manejo:

  1. Mejora la cobertura del ingrediente activo del herbicida sobre la estructura vegetal.
  2. Reduce significativamente la tensión superficial del agua, lo que va a mejorar la humectación y distribución del herbicida en la superficie de las malezas.
  3. Presenta una alta adhesividad lo cual es fundamental para lograr el ingreso de herbicidas sistémicos y no generar perdidas por escurrimiento.
  4. Aumenta el peso de las gotas, reduciendo la deriva y aumentado la eficiencia de la aplicación, características que mejorar la eficiencia de los herbicidas de contacto.
  5. Proteger a la molécula frente a la radiación UV.
  6. Incrementar la penetración foliar al reducir la repelencia natural de la hoja.
    Por su parte, Phosfix es un producto que tiene un efecto acondicionador del agua y emulsionate, entre otros, por lo que resulta clave en aquellos productos que presentan un alto log P, como es el caso del Oxifluorfen. Mantener la emulsión en el estanque durante la aplicación es fundamental, para lograr la correcta distribución y acción del ingrediente activo sobre todas las malezas a controlar.

El barbecho químico es una herramienta fundamental para garantizar la sostenibilidad y productividad en sistemas agrícolas modernos. Su adecuada implementación no solo permite un manejo eficiente de malezas, sino que también preserva los recursos del suelo y optimiza los costos operativos. Sin embargo, su éxito depende de un enfoque integral que combine conocimiento técnico, monitoreo constante y el uso de tecnologías avanzadas. En un contexto de cambio climático y demandas crecientes de producción, el barbecho químico se consolida como una solución indispensable para la agricultura del futuro y es acá donde soluciones que mejoren compatibilidad y eficacia de las moléculas tomas importancia.

Andrés Arias Pinto
Ingeniero Agrónomo U. de Chile
Magister en Suelo y Aguas
Socio de Consultora MSR

Si quieres conocer más revisa el siguiente folleto :

*Coagra no se hace responsable de las recomendaciones agregadas en este artículo.

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La postcosecha de cerezos bajo fuego: Cómo enfrentar el impacto de las olas de calor

El cambio climático ya es una realidad que afecta a cada uno de los agricultores en Chile y el mundo. Las olas de calor golpean con fuerza, complicando no solo la temporada productiva, sino también la postcosecha, una etapa clave para el éxito de la próxima temporada. Con estrategias como el manejo del riego y bloqueadores solares los agricultores buscan proteger sus campos. 

Las olas de calor, al igual que las heladas, representan una verdadera pesadilla para los agricultores. Según datos de la NASA y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el año 2024 fue el más caluroso registrado hasta la fecha, con temperaturas que superaron en 1,5 °C los niveles preindustriales. Esto ha llevado a un aumento de eventos climáticos extremos, como olas de calor, inundaciones, incendios forestales y sequías.

Muchos podrían creer que las olas de calor solo afectan el crecimiento y desarrollo de los cultivos durante la temporada. Sin embargo, su impacto va mucho más allá, extendiéndose a etapas clave como la postcosecha, donde las consecuencias pueden ser igual de críticas para el éxito de la próxima temporada.

Patricio Morales, asesor agrícola y especialista en cerezos, lo deja claro: “La postcosecha no marca el fin de la temporada, sino el inicio de la siguiente. Es un proceso crucial al que los productores suelen restarle importancia, pero en realidad es la etapa más determinante”.

¿Cómo les afecta el calor a los cerezos? Cuando la temperatura supera los 22-24 grados, las plantas liberan vapor de agua a través de sus estomas para enfriarse, pero al sobrepasar los 30 grados, este sistema colapsa.

“Los estomas se cierran para conservar agua, lo que genera estrés, eleva los niveles de ácido abscísico (una hormona reguladora) y afecta el crecimiento normal. En la postcosecha, este estrés térmico interfiere en la diferenciación floral, un proceso crucial donde se forman los órganos de las yemas. Cuando las plantas están colapsadas, mal regadas y expuestas a altas temperaturas, pueden desarrollar flores dobles. Además, el cierre prematuro de las estomas interrumpe la fotosíntesis, impactando directamente en la acumulación de fotosintatos, esenciales para la siguiente temporada”, añade Morales.

Cómo mitigar el impacto del calor extremo en los cerezos

Frente a este escenario, Patricio Morales propone cuatro estrategias clave que deben implementarse de inmediato, especialmente ahora que la mayoría de los productores de cerezos se encuentran en pleno período de postcosecha.

1. Manejo eficiente del riego:
El riego es una herramienta clave para garantizar que los árboles puedan mantener su capacidad de enfriamiento y realizar fotosíntesis en condiciones extremas. Durante la postcosecha, es crucial que el agua llegue a las raíces más profundas del árbol, ya que estas son responsables de captar oxígeno y nutrientes esenciales. Riegos prolongados y bien planificados aseguran que las plantas no experimenten estrés hídrico.

2. Aplicación de bloqueadores solares:
Los bloqueadores actúan como una barrera física que protege las hojas de los rayos ultravioleta, que son fotosintéticamente tóxicos. Productos como las caolinas, carbonatos de calcio y ácidos grasos vegetales han demostrado ser efectivos para reducir la temperatura de las hojas en hasta en 2 grados. Esta disminución puede marcar la diferencia entre un árbol que colapsa y uno que sigue acumulando reservas energéticas durante la postcosecha.

3. Moderación en la poda de verano:
Aunque la poda de verano es una práctica común para controlar el vigor del árbol y aumentar la penetración de luz en la canopia, debe realizarse con cautela en la postcosecha. Las podas excesivas en huertos de bajo vigor pueden reducir el área foliar disponible para la fotosíntesis, comprometiendo aún más la capacidad del árbol para acumular reservas.

4. Control de plagas y enfermedades:
La postcosecha es también un momento crítico para prevenir ataques de plagas, como arañitas, y enfermedades fúngicas, que pueden debilitar al árbol. Un programa de manejo integrado de plagas y enfermedades asegura que los árboles estén en las mejores condiciones posibles para enfrentar la próxima temporada.

Así funcionan los bloqueadores solares

Al igual que en las personas, se ha demostrado que el uso de bloqueadores es altamente efectivo para proteger a las plantas de los rayos UV.

“Es ideal aplicarlos cada 15 días, respetando las dosis indicadas en la etiqueta, especialmente durante enero y las dos primeras semanas de febrero, que es cuando suelen presentarse las olas de calor más intensas. Estos productos no solo bloquean los rayos UV, sino que también favorecen la fotosíntesis “, concluye Morales.

En este sentido, Gerardo Montes, encargado de nuevos productos de Bioamérica, empresa de tecnología agrícola, señala que “la efectividad de un bloqueador solar para prevenir daños visibles en la fruta depende de múltiples factores. Algunos están relacionados directamente con el producto, como la calidad de su formulación, su estado de vencimiento y las condiciones de almacenamiento. Otros, en cambio, dependen del manejo en el predio, incluyendo la forma y el momento de aplicación, la compatibilidad del bloqueador con otras mezclas, y la correcta calibración de las nebulizadoras. Todos estos elementos deben considerarse para maximizar los beneficios y proteger la calidad de la fruta”.

Bioamérica comercializa el VP Filter, uno de los bloqueadores solares más utilizados en el mercado agrícola. “Su formulación especializada combina la capacidad de absorber y reflejar la radiación UV con la creación de una barrera física que protege directamente el tejido vegetal. Además de su función protectora, VP Filter aporta un efecto refrescante en las plantas, ayudando a regular la apertura estomática. Este mecanismo ha demostrado favorecer el crecimiento incluso en situaciones de estrés térmico extremo, convirtiéndolo en una herramienta clave para enfrentar las altas temperaturas”.

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Gamalier Lemus: “La adopción de nuevas tecnologías ha hecho que Chile tenga producciones frutícolas tan buenas como los países desarrollados”

A sus 71 años y una destacada trayectoria en el agro, en esta entrevista el asesor frutícola destaca la evolución y los desafíos del agro en Chile. “La agricultura ha pasado de ser una actividad pequeña y marginal a una industria reconocida en el mundo”, afirma. Además, destaca el aporte de las generaciones jóvenes y es optimista sobre el uso de la inteligencia artificial en el campo.

Con 71 años y 43 años de trayectoria en el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), el asesor frutícola Gamalier Lemus es una figura emblemática en el sector agrícola chileno. Su historia es un testimonio de la evolución y los desafíos del agro en Chile, desde sus inicios hasta convertirse en una industria de alcance mundial.

Nacido en Santiago, Gamalier Lemus se trasladó a los seis años con su familia a Huelquén, una pequeña localidad en la comuna de Paine. “Conocí la rudimentaria agricultura de fines de los 50’, inicios de los 60’. Disfruté una niñez campesina, donde vi que la alimentación depende en una enorme medida de lo que se hace en el campo”, recuerda.

Fue en Buin, durante su enseñanza media, donde decidió entre dos caminos: ser profesor de biología o estudiar agronomía, una carrera que parecía inalcanzable para alguien sin tierras. Sin embargo, logró su título y rápidamente encontró trabajo, marcando el inicio de su larga y fructífera carrera en el agro.

La agricultura en Chile, reflexiona, ha cambiado dramáticamente en los últimos 50 años. “Pasó de ser una actividad pequeña y marginal a una industria reconocida en el mundo por su desarrollo y efectividad comercial”, afirma Lemus. Este cambio ha sido impulsado por hitos significativos, como el impulso de la fruticultura de exportación en los años 60 y la colaboración entre el Estado y los privados. “La adopción y creación de nuevas tecnologías ha hecho que Chile tenga producciones frutícolas tan buenas como los países desarrollados”, destaca el asesor.

“La adopción y creación de nuevas tecnologías ha hecho que Chile tenga producciones frutícolas tan buenas como los países desarrollados”

“La energía juvenil es vital”

Gamalier Lemus también ha sido pionero en la asesoría agrícola, una actividad que ha visto un notable crecimiento en los últimos años. “Yo soy de una generación posterior a grandes maestros como Ginés Reñasco y Gregorio Rosemberg”, comenta. La asesoría actual, explica, está en manos de estudiosos de los requerimientos agronómicos de los cultivos, así como de funcionarios de exportadoras y comerciantes de insumos agrícolas que ofrecen apoyo agronómico.

En ese sentido, destaca que el rol del asesor agrícola ha evolucionado significativamente, sobre todo influenciado por los avances científicos y tecnológicos. “Hoy, el asesor no solo se encarga de las recomendaciones técnicas del manejo de los huertos, sino también aporta directrices comerciales”, explica Lemus. “Los avances tecnológicos son el principal insumo de los asesores, y por eso en Chile se ven cambios y mejoras permanentes en los predios bien asesorados”

En una era donde las generaciones mayores ligadas al campo conviven con las más jóvenes, Lemus destaca la importancia del aporte de ambas. “La energía juvenil, que maneja conocimientos de última generación, es vital. Los asesores de generaciones anteriores son referentes técnicos y quienes han vivido coyunturas que pueden servir de experiencia a los más jóvenes”, señala.

Sobre el uso de la inteligencia artificial en la agricultura, Lemus es optimista. “En un plazo no muy largo, la inteligencia artificial hará que los asesores frutícolas tengan un perfil muy diferente al actual, incluso, el enfoque de la enseñanza agronómica debería cambiar drásticamente. Tecnologías modernas, como el monitoreo del campo por drones, integrarán muchas más variables que las que una persona sea capaz de considerar”

Mirando hacia el futuro, Gamalier Lemus tiene una visión clara: “La agricultura y el desafío ecológico de cuidar el ambiente pasan a ser piedra angular de la actividad que asegure alimentación sin contaminación y sin erosionar los recursos naturales. La ciencia generada por entes apoyados por el estado, como universidades e institutos de investigación y desarrollo, deben ponerse al servicio de esta línea de trabajo. Los asesores resultan indispensables en esta estructura productiva y conservacionista, indispensable para las generaciones que vienen tras nosotros”.

Lemus no solo ha sido testigo de la evolución del agro en Chile, sino también un protagonista activo en su desarrollo. Su vida y trabajo son un recordatorio del impacto que una persona puede tener en un sector tan vital como la agricultura.

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